2018-08-13

MI BIBLIOTECA

Roberto Albeza, un quijote salteño

Salta, cuna de poetas, dio a luz a exponentes de fuste

Nació en Salta en 1917. Se recibió de maestro en la Escuela Normal de Salta y luego le concedieron una beca para seguir sus estudios en la provincia de Entre Ríos.

En el Instituto del Profesorado Secundario de Paraná, se recibió de profesor de Castellano y Literatura. En esa ciudad entrerriana conoció y alternó con el talentoso poeta y profesor Alfonso Solá González y con Amaro Villanueva. De regreso a Salta, se dedicó de lleno al estudio y a la creación artística.

Prolífica fue su carrera, publicando: Imágenes para recordar (Salta-1955); Romances del Callejón (Salta-1956); De los aledaños (Salta-1957); Arbol solo (Ediciones Pirca – Salta-1959); Romances de dos ramales (Ediciones Pirca- Salta- 1960); Imágenes Encendidas (Edición de la Comisión Bicameral Examinadora de Obras de Autores Salteños – Salta – 1986). Todas estas obras están realizadas dentro del ámbito geográfico, cultural y social de su provincia natal y han merecido oportunamente, favorables comentarios del periodismo de Salta, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires.

En su obra aparecen el paisaje, los personajes del Chaco salteño y de los pueblos del Valle de Lerma, como  Chicoana, que le enseñó a amar la naturaleza y a su gente. La Municipalidad de este pueblo, donde pasó su infancia, lo homenajeó al poeta, colocando su nombre a una de sus avenidas, en el año 1994. Su figura quijotesca, su bondad y la tranquilidad con que transitó este mundo, permanecen en la memoria de quienes lo conocieron. Murió en Salta en el año 2004.

 

ALTOS DE LAS MERCEDES

Callejón de Las Mercedes
camino de tierra dura, 
el hachero de los tiempos
ha partido ya la luna.

Los viejos chinos de lata
del tabaco que se estufa,
desatan sus trenzas de humo
y están mirando la luna.

Callejón de las Mercedes,
donde la muerte se pulsa, 
o se las llevan las jacas,
o se acarrean las mulas.

El reloj de la alta plaza
no tiene cuerda ni agujas; 
los fuegos fatuos desprenden
faroles de coyunturas
y se los lleva la acequia
elásticas de las yuscas.

Un borracho en el camino
topa, perdido, una mula.
¡Oh Alto de las Mercedes, 
camino en la noche oscura!

Roberto Albeza

Te puede interesar