CONOCÉ LA HISTORIA
Las conmovedoras palabras de la madre del rugbier asesinado por su novia: 'Por qué, Julieta, por qué”
ARGENTINA.- Julieta Silva fue condenada por el Tribunal medocino a tres años y nueve meses de prisión tras atropellar a su novio Genaro Fortunato, quien falleció en el acto durante la madrugada del pasado 9 de septiembre a la salida de un boliche en San Rafael.
La mujer, que cumplirá prisión domiciliaria fue enjuiciada bajo una causa por "homicidio culposo agravado". En esta línea, recibió también una pena de ocho años que la inhabilita para manejar.
En en fallo unánime,los jueces encontraron a la joven, madre de dos pibes, culpable de matar al deportista, arrollándolo con su vehículo cuando se retiraban de un local nocturno.
Para los jueces, la acusada, de 30 años, atropelló a su pareja, pero lo hizo sin intención de asesinarlo, ya que entendieron que se trató de un accidente.
El tribunal dispuso además que Silva continúe detenida bajo la modalidad de prisión domiciliaria. La condena es leve en relación a las pedidas por la Fiscalía y por la familia de la víctima, que iban de 14 a 20 años de prisión.
La desesperada reacción de la madre del rugbista: conmovedoras palabras
Antes de la lectura del fallo, se vivió un momento emotivo cuando la madre del joven pidió la palabra y le preguntó a la acusada "por qué había matado a su hijo".
Con la voz entrecortada, la mamá de Genaro pidió a Julieta saber el por qué dejó tirado a su novio a la salida del boliche Mona Bar, por qué no lo subió al auto con ella antes de arrollarlo: “Necesito poder entender, ya hemos tenido demasiado dolor. Tengo el derecho de preguntar por qué, qué pasó. Que tanto de malo hizo Genaro”, se preguntó. Y nuevamente, mirando a la acusada, planteó: “Genaro te quería Julieta, tenía un proyecto con vos. Sabes de lo que te estoy hablando. Genaro estaba contento”.
Silva en un principio evitó mirar a la mamá del rugbier. Bajaba su cabeza y se secaba las lágrimas. Pero ante la insistencia de Graciela, que seguía hablándole a ella, levantó la mirada y respondió con un sollozo, un llanto cada vez más fuerte.
Entonces interrumpió el abogado defensor Alejandro Cazabán, dijo que ya era suficiente y que Julieta debía salir de la sala. Pero la mamá de la víctima no quiso dejar de hablar y dirigió su lamento a la actitud de la defensa: “A mi hijo no me lo devuelve nadie. Todo esto he tenido que soportar y hasta una manipulación morbosa respecto de mi hijo ¡Porque ahora, por poco, Genaro se quiso suicidar porque estaba en medio de una crisis!”, dijo Linares. Y reiteró mirando a Julieta: “Destrozaste a una familia y la tuya también, porque no tiene la culpa”.
La mamá del joven se preguntó: “No sé cuál es la condena justa. Ella ya la tiene. Por eso pedí paz para su alma. A nosotros nos destrozó la vida porque la vida sin Genaro es muy difícil”. En cuanto al atenuante por emoción violenta que sumó el fiscal Fernando Guzzo sobre el final de su alegato y pedido de condena, la mamá de Genaro dijo que “prefería no opinar”. Aún así, opinó: “La emoción violenta, si la hubo, igual nada justifica. ¿Si (Julieta) estaba tan preocupada por Genaro y dijo que no quería que peleara en el boliche, algo que luego se desmintió en el juicio, por qué no se lo llevó con ella?”. Y cerró: “No actúo desde la bronca, el rencor y la venganza. Quiero entender lo que pasó. No creo en sus lágrimas, creo en las mías, en las de mis hijos, en mi familia y la gente que de corazón ha sentido su muerte”.
¿Quién es Julieta Silva?
"No es algo de ahora, ya de adulta. Toda su vida fue igual, altanera, soberbia. De chica se comportaba como si perteneciera a una alta alcurnia. Te trataba con desprecio". Mucho tiempo antes de ser imputada por la Justicia por el asesinato de su novio Genaro Fortunato, Julieta Silva construyó en la ciudad de San Rafael una fama como mujer conflictiva, con una actitud violenta y destrato hacia el prójimo.
La joven de 29 años fue imputada por la Justicia por el homicidio de su novio Genaro Fortunato, un rugbier de 25 años, después de que el viernes por la noche lo atropellara con su auto a la salida del bar Mona.
La comunidad sanrafaelina tomó con una sorpresa enorme el hecho. Sin embargo, según el relato de quienes la conocieron, es como si el comportamiento de la joven durante toda su vida en la ciudad hubiera estado encaminado hacia un episodio de violencia.
"Yo iba al colegio con ella y ya desde muy chica tenía problemas con muchos compañeros. Discriminaba a los que eran diferentes y hasta se ponía con una actitud de desprecio con los que menos tenían, cuando ella también provenía de una familia humilde", le relató a Infobae un joven que la conoció desde la infancia y prefirió no revelar su identidad.
Silva acudió a la escuela pública José Villanueva. De acuerdo con el relato de quienes la conocieron, desde muy pequeña tuvo un afán de protagonismo y adoptó un rol importante en cada curso en el que estaba. "Era una de las alumnas populares y se comportaba con desprecio con aquellos que pasaban más desapercibidos", relató el ex compañero.
Con el pasar de los años, Silva logró mantener apenas un puñado de amigas de la primera infancia. Solía cambiar de grupos con bastante frecuencia.
El cambio radical de su vida se produjo poco después de pasar los 20 años, cuando, ya con un hijo de un vínculo anterior, se puso en pareja con Pablo, el dueño de librería Fénix, uno de los comercios con más éxito en toda la ciudad de San Rafael.
"Haberse puesto de novia con un hombre tan conocido en la ciudad y de tan buen pasar era lo último que le faltaba. Ahí encontró motivos como para comportarse con altanería. Se paseaba por la ciudad como si fuera la primera dama, más o menos", describió una compañera
Así, Silva ya disponía de un departamento y vehículo propios. Después, tendría su segundo hijo (el primero con el empresario), al que enviaría al prestigioso colegio Hermanos Maristas.
Mientras tanto, se desempeñaba como jugadora de hockey en el club Banco Mendoza y había lanzado su propio local de indumentaria en el centro de la ciudad, "Verde Limón". Parecía haber alcanzado el status que tanto había buscado durante su vida.
Nunca quedó claro el motivo por el cual se separó del empresario. Algunas voces aludieron a episodios de celos repetidos, pero nadie se atrevió a confirmarlo.
Lo cierto es que Silva, ya asentada en el ambiente del rugby y el hockey, conoció a Genaro Fortunato, un joven y talentoso rugbier del club Belgrano, que salía de una relación de años con una chica llamada Agostina.
El vínculo entre Silva y Fortunato duró apenas unos seis meses y finalizó de un modo tan trágico como inesperado. Después de una fuerte discusión en un bar, la joven atropelló con su auto Fiat Idea al deportista. El golpe fue tan brusco que la propia autopsia reveló que Fortunato falleció por lesiones irreversibles en su cabeza.
"La relación entre ellos era un tanto enfermiza. Así como empezó, terminó. Mucha gente que estaba alrededor de ellos decía que se agredían entre sí, siempre", relató la periodista local Bibiana Toledo, en declaraciones a la radio La Red de Mendoza.
Aún se desconocen los motivos reales que desencadenaron en la pelea producida en el bar Mona durante la madrugada del sábado. "A muchos no les sorprendía ver pelearse a Julieta en el boliche con alguien. Ya lo había hecho antes, junto a sus amigas. Incluso se había llegado a pelear con otras mujeres por cuestiones de ideología política", describió Jimena.
La mayoría de las versiones indican que Fortunato y Silva se pelearon después de que el joven recibiera un mensaje de Whatsapp de su ex, en el que le confirmaba su embarazo de 4 meses y le adjudicaba la paternidad al rugbier. Incluso, hubo quien advirtió que el propio Fortunato se enteró de su futura y supuesta paternidad mediante ese mismo mensaje.