2018-09-13

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El Milagro en Salta: solemnidad de la Virgen María

“Dios te salve, Madre, Reina de los Cielos, esperanza nuestra, refugio y consuelo”, con estas palabras conmemoramos a María y recordamos la coronación de las sagradas imágenes, un 13 de septiembre de 1902

Hoy, 13 de septiembre, se celebra la solemnidad de la Santísima Virgen del Milagro con varias misas, entre ellas una celebrada a las 10, mientras que a las 20.30 se realiza la procesión de penitencia con la cruz primitiva desde la parroquia San Juan Bautista de la Merced, en calle Caseros 869.

Asimismo, recordamos que un 13 de septiembre de 1902, por iniciativa y pedido del obispo de la diócesis de Salta, mons. Matías Linares y Sanzetenea, el papa León XIII concede la coronación pontificia de las imágenes del Milagro. Ese día, en presencia de altas autoridades de la Iglesia venidas desde Roma, autoridades de la Nación y obispos argentinos reciben las coronas el Señor y la Virgen del Milagro.

 

 

¿Quién fue monseñor Matías Linares y Sanzetenea?

Nació en el seno de una tradicional familia salteña. Ordenado sacerdote en 1865, pasó a ser miembro del cabildo catedralicio en 1869. Allí ejerció posteriormente como cura párroco, vicario general del obispo Padilla y deán de la catedral de Salta. Por sus venas corrían las letras y fue así como fundó el periódico bimestral “La Esperanza”, cuyo fin principal era combatir y aclarar las posiciones anticlericales.

Fue en 1897 cuando el papa León XIII creó la diócesis de Tucumán, separándola de la de Salta, nombrando al obispo de esta, monseñor Pablo Padilla y Bárcena, para ocupar la nueva silla. El 8 de febrero de 1898 nombró nuevo obispo al padre Linares, pero este renunció al cargo, previo envío de carta al papa, anunciándole su próximo retiro a un convento. La renuncia fue rechazada, y Linares fue consagrado obispo en Buenos Aires por el arzobispo de esa ciudad, Uladislao Castellanos.

Activo como pocos en la difusión del Evangelio, la catequesis lo mantenía en vilo así como también el estado y mantenimiento de las iglesias. Parte de sus propios ingresos eran destinados a la caridad, pero desde el más absoluto anonimato.

Fue durante su participación en el Concilio Plenario Latinoamericano en Roma (1899) que consiguió la autorización para coronar los Patronos de Salta. Manos a la obra, entonces, inició colectas para pagar las coronas y el trabajos de los orfebres. Finalmente su labor culminó en la tan ansiada ceremonia, en una iglesia catedral colmada, con las reformas de la capilla y el altar del Santísimo Sacramento finalizadas. Siendo deán, fue el mismo Linares y Sanzetenea quien tuvo una labor destacada en la terminación de la obra de la catedral. Luego de fecundísima labor, partió a la Casa del Padre, el 20 de abril de 1914, en el convento franciscano de Sion, Buenos Aires.

 

 

 

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