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Luminosidad y levitaciones del Padre Pío
El p. Raffaele da Sant’Elia a Pianisi relató que en 1919 se había alojado en una celda contigua a la del Padre Pío en el convento de San Giovanni Rotondo. Y una medianoche en la que hacía calor y no podía dormir se levantó y salió al pasillo que debía estar oscuro, pero sin embargo vio una luminosidad extraña.
Era el Padre Pío envuelto en una enorme luz, rodeado de un resplandor, sosteniendo entre sus brazos al Niño Jesús y caminando hacia su celda.
Estaba tan absorto que no se dio cuenta que el p. Raffaele lo estaba mirando, a pesar que pasó al lado de él. Incluso relata que el Padre Pío iba caminando lentamente y recitando oraciones, consigna el semanario Cristo Hoy
Con el Niño Jesús
Otro caso similar, narrado por Lucía Ladanza, sucedió un rato antes de la Navidad, el 24 de diciembre de 1922.
Ella y otras tres mujeres habían preparado la misa de medianoche que iba a presidir el Padre Pío. Y cuando terminaron se sentaron junto a la estufa, las otras mujeres se durmieron y ella aprovechó para rezar el rosario.
Entonces Lucía vio el hecho insólito del Padre Pío bajando las escaleras de la sacristía rodeado por un halo de luz con el Niño Jesús en sus brazos. Cuando el Padre Pío se acercó a la estufa, la visión desapareció, aunque le dijo a Lucía que lo miraba con asombro: “Lucía, ¿qué viste?”. Lucía respondió: “Padre, yo vi todo”, a lo que el Padre Pío contestó: “No se lo digas a nadie”.
Al celebrar la misa
El p. Daniele relata que recibió una carta de un hijo espiritual del Padre Pío, residente en Roma, que había asistido a la misa del Padre Pío en San Giovanni Rotondo.
El le contó que mientras esperaba a que el Padre Pío saliera a celebrar misa, dos filas de ángeles emergieron de la sacristía, detrás de ellos venía el Padre Pío y al lado la Santísima Virgen. Cuando llegaron cerca del altar, la Virgen se puso a un lado.
En determinado momento, cuando se comenzó a cantar un salmo, el Padre Pío fue rodeado por una luminosidad y continuó así hasta el fin de la misa. Había junto al Padre Pío otra figura que lo acompañaba, pero no pudo discernir bien, y se fusionó totalmente al Padre Pío durante la comunión.
Entonces, Daniel Cerioni le pide a fray Daniele que le pregunte al Padre Pío si lo que vio fue la realidad o fue la imaginación de él.
Fray Daniele fue a la celda del Padre Pío y le da la carta para que la lea, preguntándole si es correcto lo que vio su hijo espiritual.
Pío lee la carta y le contesta: “La primera parte, la que menciona la presencia de los ángeles y la Virgen alrededor del altar, es así”. Fray Daniele le dice: “Padre, ¿si la primera parte es cierta, la segunda parte también es cierta entonces?”. Y el Padre Pío asiente con un movimiento de cabeza.
En un sueño
Un día, Vittorina Ventrella tuvo una visión en medio de un sueño en que se le apareció el cielo esplendoroso y un sacerdote con el rostro del Padre Pío, revestido con atuendos sagrados, tachonados de perlas y gemas preciosas. En un momento, la cara del Padre Pío se tornó brillante como el sol y comenzó a despedir rayos en todas direcciones, los cuales estaban compuestos por pequeñas rosas blancas y rojas.
Por la mañana fue a misa y para su sorpresa el Padre Pío le dijo que se acercara, que debía hablar con ella.
Entonces le dijo: “Viniste a decirme lo que viste esta noche”. Vittorina le pregunta: “¿Debería creerlo o fue un sueño?”. Y Padre Pio le contesta: “¿Lo dudas?”. Entonces Vittorina le pregunta más específicamente: “Padre, ¿qué significan todos esos rayos de luz formados por miles de pequeñas rosas blancas y rojas, que salían de usted en todas las direcciones?”. El Padre Pio le explica: “Los rayos simbolizan los grupos de oración que se extienden por todo el mundo. Las rosas blancas representan las almas que se esfuerzan por vivir en gracia, en el amor de Dios y en la caridad fraterna. Las rosas rojas representan las almas que con alegría llevan la cruz del sufrimiento y, unidas a Jesús y a mí, colaboran en la conversión de los pecadores y la salvación de nuestros hermanos”.