VADEMÉCUM DE FRIVOLIDADES
Una cuestión de 'Lolas”: lo lamento… Este es el país de los argentinos
El mundo del espectáculo argentino desde hace un par de décadas al menos ha ingresado en una caída libre en su calidad cultural y sobre todo moral. Está bien que los artistas son personas especiales, de hecho, el arte es siempre una sublimación del espíritu y lo certifica el hecho de que a grandes espíritus, grandes obras.
También es verdad que cada época se refleja en el arte y la mediocridad, incluso bajeza de algunas expresiones “artísticas” marca claramente que el presente es un tiempo decadente.
La televisión es el testigo más fiel de esta realidad, plagada de programas donde personajes incultos, vacíos y con una tasa de estupidez muy elevada cumplen la función de mantener entretenida a una teleaudiencia masiva que sabe más de la vida desordenada de los artistas, políticos o deportistas que de la realidad que está llevando al abismo a todo el país.
En este vademécum de frivolidades a la carta, mientras el gobierno hunde a la sociedad argentina en la precarización laboral y la miseria, donde la justicia social es una quimera y los únicos privilegiados son los políticos, los medios llenan espacios dedicados a promocionar una novedosa forma de infidelidad “consentida” llamada “poliamor”.
Como es sabido este neologismo fue posicionado por la actriz Florencia Peña a quien su novio/marido/amante, el salteño Ramiro Ponce de León le habría “puesto los cachos”, en un episodio que ahora inicia su segundo capítulo con la posible demanda judicial del dicho galancete hacia la despechada “ex amante”, que ahora parece que era la protagonista del romance y la Peña la amante, y paradojas da la vida, la que alguna vez fuera la “Pechocha” por su volumen mamario, ahora compite con una fulana a quien el “poliamado” Ponce de León le habría ¡Prometido pagarle “las lolas”! Propiamente, unos tanto y otros tan poco (sobre todo cerebro).
Ahora está por comenzar el segundo acto de este sainete de muy baja calidad interpretativa cuyo argumento no tiene nada de novedoso salvo el hecho de que la artista Peña ensaya una salida propia de las mujeres golpeadas que defienden al marido golpeando a la policía que viene a detenerlo, demostrando que quizás haya tanto amor como para compartir pero que de decencia y dignidad no le ha quedado nada en el envase.
Una lamentable puesta en escena que desnuda –propiamente dicho- la desnutrición moral de un país al garete, donde los políticos se convierten en empresarios, mientras los empresarios son sindicalistas, a la vez que las vedetongas hacen de psicólogas y los estudios televisivos de diván donde la población hace catarsis de sus miserias.
Y todo esto, por un par de “lolas”. Este país merece que la Cordillera se le venga encima.
Por Martina Guzmán para Voces Criticas.