2018-10-01

ABUSOS EN LA IGLESIA

El estremecedor audio de una acusación de abuso en la Iglesia salteña

SALTA.-El repudible hecho ocurrió en Rosario de Lerma en 1992. El salteño Juan Carlos García, declaró haber sido violado por el padre Emilio Raimundo Lamas cuando tenía 16 años. El relato del abuso del hombre que actualmente tiene 42 años entre sollozos es conmocionante.

El audio pertenece a una declaración ante un tribunal eclesiástico secreto al que tuvo acceso Infobae y fue publicado recientemente.

García desde muy chico colaboraba con la Iglesia católica en Rosario de Lerma, Salta, al punto que en la adolescencia ya era edecán de la parroquia cuando el ministerio era ejercido por el padre Ojeda.

 

Cuando el sacerdote falleció, luego de algunos reemplazantes, llegó el nuevo y joven cura que solía vestir de civil y jugaba al fútbol con los jóvenes, sorprendiendo con su estilo informal y de cercanía a la población.

El entonces adolescente Juan Carlos García se entusiasmó con sus tareas parroquiales. Hasta que un día de 1992 el sacerdote Emilio Raimundo Lamas le pidió que lo acompañara a dar misa en las fiestas de la Virgen al pueblo de Alfarcito, situado en las alturas salteñas. Según García, en ese lugar ocurrió la violación.

A principios de 2017, la víctima declaró ante el Tribunal Eclesiástico del Arzobispado salteño, en un proceso secreto que investigaría las acusaciones de García. Según el denunciante, al llegar a Alfaritos se sintió mal por los efectos de la altura y, en cierto momento de la noche, se retiró a la habitación que compartiría con el sacerdote Emilio Raimundo Lamas. Luego Lamas entró.

"Comenzó a preguntarme si había traído el manutergio, la vestimenta del padre, el cáliz. 'Sí, sí', le decía. 'Mirá que si no has traído te tiro las orejas, porque vos te tenés que portar bien'. Es decir, buscaba que yo diera la vuelta la cara y tuviera un momento de diálogo. Yo no quería porque me daba vergüenza vomitar delante del padre porque me sentía mal. O sea, para mí el cura era algo altísimo".

"Insistía con eso de tirarme las orejas y se pasó a la cama donde yo estaba. Y trató de agarrarme así las orejas entre juegos y juegos y me agarró las orejas y empezó a acariciarme, a tocarme la cabeza. Yo lo sentí como mimo, como algo de caricia, pero nunca me imaginé otra cosa. Como contención, como mi papá, como mi mamá. Y para mí era distinto porque el cura que me formó era muy conservador. 'Te voy a tirar las orejas, porque te portaste mal, te voy a tirar las orejas', decía. Yo me reía. Y con sus caricias se acostó detrás de mí".

"Me sentí, no sé, incómodo. Yo sentía un montón de cosas. Sentía ese temor por el sacerdote. Pero después empecé a sentir asco cuando empecé a sentir su lengua en mi oreja. Empezó a lamerme la oreja y empezó a respirar distinto. Para mí fue una experiencia nueva, sentir respiraciones fuertes. Empezó a apretarme fuerte, a abrazarme, y ya me dolía. Era raro, era raro lo que yo sentía. Me dio vuelta la cabeza y comenzó a besarme la boca y ahí entendí que era algo malo. No niego que sentí algo distinto porque era una experiencia nueva que hoy quizás grande pueda entender, pero a esa edad yo era muy inocente. Me sentía raro, me sentía raro, me sentía raro. (Entre sollozos)".

Las declaraciones forman parte del audio que compartió el medio:

 

 

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