2018-10-01

Cuestiones de sotanas: 'El silencio de los inocentes”

La Iglesia Católica de Salta se ha convertido en árbol del que todos quieren hacer leña

SALTA.-Desde hace un tiempo a esta parte lo mismo que en el muro de contención de un dique cuando se produce una abertura y comienza a manar el agua incontenible y la presión interna fractura todavía más la boca de la fuga, del mismo modo en la Iglesia Católica de Salta han comenzado a verterse verdades ocultas durante muchos años. 

Es notorio que en la mayoría de los casos las denuncias que llueven sobre los sacerdotes están todas relacionadas a desvaríos sexuales o paternidades encubiertas. Algún que otro caso de codicia dineraria o inmobiliaria, pero el grueso se encamina a problemas de incontinencia. 

Así la Iglesia Católica de Salta se ha convertido en árbol del que todos quieren hacer leña, muchos desde el cómodo lugar de la crítica compartida, aunque luego, muchos también asistan al rito novenario del Milagro y “cumplan” con caminar en la Procesión. 

Esta realidad plantea al menos dos cuestiones: la primera que está relacionada con el hecho de la humanidad de los sacerdotes y sus falencias personales. Detrás de los ornamentos habita el hombre, débil y miserable. Pasible de cuanto pecado le sea posible a un ser humano. ¿Acaso el ser sacerdote santifica “per se”? De ninguna manera. 

La segunda cuestión es la Institución, la Iglesia y esto dicho desde una mirada que va más allá de los edificios, de los jerarcas adornados en oro y terciopelo, sino “Iglesia” como comunidad cristiana que integran todos los que han recibido la Revelación y la aceptan. Entonces, estas ruindades humanas de los sacerdotes los afectan a todos. 

Culpas hay repartidas. En la jerarquía católica porque sabía –y sabe- de muchas debilidades de sus sacerdotes y no concurre en corregirlas a tiempo. Y luego, porque guarda en el “secreto pontificio” acciones que son verdaderos delitos en la vida laical.

Es un momento de inflexión para la Iglesia y la comunidad católica, donde los hechos están reclamando un sinceramiento de las actitudes en busca de la virtud. De otra manera, en la medida en que continúen apareciendo hijos proscriptos, abusos sexuales encubiertos o desfalcos dinerarios, no solamente continuarán vaciándose los templos sino que ocurrirá lo más grave, la sociedad perderá la fe y será pasta de los profetas del ateísmo y desintegración social.
 

Por Martina Guzmán para Voces Críticas

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