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Un santo para cada profesión
Cada profesión tiene su santo patrón al cuál pedir su protección; es un santo intercesor que aboga por nosotros ante Dios y que tiene afinidad especial por un país o comunidad, lugar, congregación, una artesanía, actividad o un grupo específico de personas.
El término patrón viene del latín patronus ‘patrono’, que significa protector, defensor, abogado, amparador. La costumbre de invocar a un santo patrono es muy antigua. En el Antiguo Testamento podemos encontrar a san Miguel y san Gabriel como protectores de algunos países, más tarde los primeros cristianos ofrecían a los santos, sobre todo los santos mártires, sufragios por los difuntos y luego los obispos, misioneros, fundadores comenzaron a encomendar a un santo el lugar de misión o la congregación que había fundado.
El Concilio Vaticano II dice en cuanto a ellos: “Es sumamente conveniente que amemos a los amigos y coherederos de Cristo, hermanos también y eximios bienhechores nuestros; que rindamos a Dios las gracias que le debemos por ellos, que los invoquemos humildemente y que, para impetrar de Dios beneficios por medio de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor, que es el único Redentor y Salvador nuestro, acudamos a sus oraciones, protección y socorro. Todo genuino testimonio de amor que ofrezcamos a los bienaventurados se dirige, por su propia naturaleza, a Cristo y termina en El, que es la corona de todos los santos, y por Él va a Dios, que es admirable en sus santos y en ellos es glorificado”. (LG 50).
De los actores: san Ginés fue un actor romano del siglo III, y san Juan Bosco, que para divertir y educar a los jóvenes hacía de mago y malabaristas.
De las trabajadoras domésticas: santa Zita, que fue empleada doméstica desde los 12 años.
De los traductores de idiomas: santa Lutgarda de Tongeren, porque se comunicaba en francés sin jamás haberlo estudiado ni oído.
De los dentistas: santa Apolonia, que fue martirizada con la extracción violenta de todos sus dientes.
De los electricistas: la Virgen de la Candelaria. Su etimología deriva de candela que se refiere a la luz, la luz santa que guía hacia el buen camino.
De los fotógrafos: santa Verónica, porque en el Viacrucis limpió el sudor de Cristo con un paño.
De los aviadores: la Virgen de Loreto, ya que la santa casa donde nació la Virgen fue traslada por los ángeles por aire.
De las amas de casa: santa Marta, por su papel en las historias de la Biblia, donde se la muestra como una mujer servicial, atenta y acogedora.