2018-10-31

CIENCIA MÉDICA

Gracias a estímulos eléctricos 3 parapléjicos vuelven a caminar. VIDEO.

Surge una importante alternativa para lesiones medulares

MUNDO.- Lo que hasta hace poco parecía impensado, la ciencia cambia este viejo problema sin resolver, logrando que tres hombres que sufrieron lesiones medulares hace entre cinco y ocho años hayan recuperado la capacidad de caminar gracias a un tratamiento de estimulación eléctrica de la médula espinal complementado con un programa intenso de rehabilitación, ha informado el equipo del hospital Universitario de Lausana (Suiza) que los ha tratado.

Los resultados se dan a conocer luego de que dos equipos de Estados Unidos reportaran resultados similares en otras tres personas, también combinando estimulación eléctrica de la médula y rehabilitación. Luego de pasar por diversas etapas, aparece en el horizonte una estrategia de tratamiento de lesionados medulares que se puede estandarizar y aplicar en otros centros, lo que abre la vía a tratar a un número amplio de personas. El avance supone un cambio respecto a terapias exploradas anteriormente basadas en casos individuales que en algunos casos han conseguido mejoras pero que no tienen posibilidad de aplicarse a gran escala.

La técnica desarrollada por el equipo de Lausana consiste en implantar 16 electrodos en la zona lumbar para estimular la médula espinal por debajo del punto de la lesión medular. Los investigadores han averiguado de qué modo se debe aplicar la estimulación eléctrica para activar cada uno de los músculos de las piernas. Con esta información, otros equipos médicos podrán aplicar el tratamiento en otros hospitales.

El objetivo es desarrollar un tratamiento que sea accesible a todo el mundo. Una vez implantados los electrodos, los pacientes aprenden a lo largo de la rehabilitación a controlar de nuevo cuándo contraen cada músculo de las piernas. Para que este control sea posible, es necesario que la orden del cerebro pueda llegar hasta las piernas.

Esto se consigue reactivando conexiones neuronales funcionales que habían quedado inactivas. Por lo tanto, el tratamiento sólo puede funcionar en casos en que la lesión medular es incompleta, que representan el 55% de todas las lesiones medulares.

Según los resultados presentados esta semana en la revista Nature, bastaron cinco días de estimulación eléctrica para que los tres participantes en el estudio aprendieran a contraer los músculos caminando con ayuda sobre una cinta. Después de entre cinco y ocho meses de rehabilitación, los tres eran capaces de caminar; dos de ellos incluso al aire libre, el tercero sólo en el laboratorio.

Un dato importante es que lo hacían incluso con el estimulador eléctrico apagado, lo cual demuestra que se habían restablecido conexiones entre el cerebro y las extremidades.

Los tres participantes aprendieron a caminar sobre una cinta adaptándose a cambios de velocidad, con pasos más largos y rápidos cuando hacía falta. En estos momentos, los tres pueden caminar durante más de una hora seguida o recorrer más de un kilómetro sin interrupción, unos registros sin precedentes en personas con lesiones medulares.

Estos resultados superan a los presentados hace un mes por dos equipos de EE.UU., uno de la Clínica Mayo en Rochester y el otro de la Universidad de Louisville, que anunciaron que dos hombres y una mujer con lesiones medulares habían recuperado la capacidad de caminar con ayuda, y que uno de ellos había recorrido hasta 104 metros.

La diferencia es que los pacientes de EE.UU. tenían lesiones completas, que representan el 45% de todas las lesiones medulares. Por ello, no pueden recuperar el control voluntario de las piernas cuando el estimulador eléctrico está apagado y necesitan un tratamiento algo diferente al desarrollado en el hospital Universitario de Lausana.

En todos los casos, sin embargo, ha sido necesario un programa de rehabilitación intensa, con más de cien sesiones a lo largo de un mínimo de cinco meses, para que la estimulación eléctrica de la médula diera resultados. Esto sugiere que la estimulación eléctrica posibilita la recuperación pero no es suficiente por sí sola.

“Estamos muy cerca de disponer de sistemas que se puedan hacer servir en la práctica clínica; los nuevos resultados son extraordinarios”, destaca Josep M. Tormos, director de investigación del Institut Guttmann.

 

 

 

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