2018-11-06

EL QUE LAS HACE LAS PAGA

El monumental juicio que se le vino al Chapo Guzmán por narco

Impresionante despliegue del que será a todas luces el juicio más caro de la historia

El monumental juicio contra el excapo del narcotráfico mexicano Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo, acusado de liderar el mayor cartel de drogas del mundo y del envío de más de 155 toneladas de cocaína a Estados Unidos, comenzó el lunes 6 de noviembre en Nueva York bajo medidas de seguridad extremas.

El jurado, que será seleccionado esta semana, decidirá si el Chapo, considerado el mayor narcotraficante del mundo tras la muerte del colombiano Pablo Escobar, es culpable o no de 11 delitos de tráfico y distribución de droga, posesión de armas y lavado de dinero. Su condena puede acarrearle cadena perpetua, consigna BBC News.

El Chapo, de 61 años, protagonizó dos fugas de prisiones mexicanas. Su proceso, que durará cuatro meses, es seguido por 50 periodistas. 

A diferencia de las audiencias previas al juicio, en las que el Chapo vistió traje de prisionero, ayer el acusado lució un traje azul marino y camisa blanca de cuello muy grande, estilo disco, abierta hasta el tercer botón. Parecía relajado, se mostró atento y sonrió un par de veces.

El juez de Brooklyn Brian Cogan y abogados de ambas partes interrogaron ayer a 19 de unos 100 potenciales jurados, pero no han escogido aún a ninguno.

Deben seleccionar 12 titulares y seis suplentes. Cinco fueron descartados, uno de ellos por haber leído sobre el Chapo en Wikipedia, y una mujer por haber dicho que las drogas eran malas.

Un potencial jurado aún en liza, joven, de tez aceituna y cabello largo, se presentó como “un imitador oficial de Michael Jackson”. Pero el juez tiene dudas sobre su elección, pues teme que él pueda ser identificado, afirma BBC News.

Una joven, también potencial jurado, dijo saber que el Chapo fue entrevistado por el actor estadounidense Sean Penn y que conoce a la actriz mexicana Kate del Castillo porque miraba telenovelas con su abuela. Los actores se reunieron con el Chapo en la clandestinidad, antes de su último arresto en 2016. 

Cinco potenciales jurados dijeron estar a favor de la legalización de marihuana, pero algunos afirmaron que eso no influiría en su decisión. 

Porque la justicia estima que su vida corre riesgo, los nombres de los jurados se mantendrán en el anonimato y cada día serán escoltados por alguaciles a la corte. Los seleccionados recibirán 50 dólares diarios.

Extraditado desde México en enero de 2017, el Chapo es acusado de liderar entre 1989 y 2014 el despiadado cartel de Sinaloa, al que fundó y convirtió en “la mayor organización de tráfico de droga del mundo”, según la acusación. 

La fiscalía, que prepara el caso desde hace años, asegura que el Chapo envió a Estados Unidos al menos 154.626 kilos de cocaína, además de múltiples toneladas de otras drogas y de facturar 14.000 millones de dólares.

El gobierno estadounidense ha presentado más de 300.000 páginas de documentos y al menos 117.000 grabaciones de audio, más centenares de fotos y videos.

Su proceso es un gran triunfo para el gobierno estadounidense, que nunca consiguió extraditar ni juzgar a Escobar, el exjefe del cartel de Medellín abatido por la policía en 1993. 

El cartel de Sinaloa, fundado en 1989 por el Chapo, sigue siendo fuerte, su coacusado Ismael "el ‘Mayo" Zambada está prófugo y la violencia del narcotráfico no ha cejado en México, que tuvo un récord de casi 29.000 homicidios en el 2017. 

En EE. UU., el consumo de opiáceos mató en el 2016 un promedio de 174 personas por día.

El abogado del Chapo, Jeffrey Lichtman, indicó que el monumental juicio tendrá “cientos de testigos”. Rob Heroy, un abogado de Carolina del Norte que defendió a otro narcotraficante mexicano, estima por su lado que el proceso costará “más de 50 millones de dólares”. “Se presenta como el juicio más caro de la historia de Estados Unidos”, dijo Heroy. 

Un gran secreto rodea el caso. Ni siquiera los abogados del Chapo saben aún quiénes serán sus exsocios, empleados o rivales que declararán en su contra. Lo único que se sabe es que algunos integran el programa de protección de testigos y han recibido nuevas identidades, y que otros ya están en la cárcel y fueron ubicados en celdas especiales para protegerlos.
 

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