2018-11-11

MI BIBLIOTECA/EL SANTO DE LA SEMANA

San Diego de Alcalá: el santo que dio el nombre a la ciudad de Estados Unidos

Franciscano aclamado por su virtud y prodigios, dio nombre a la misión, ciudad y condado de California, y ostenta el patronazgo de numerosas localidades españolas. Su fiesta se celebra el 13 de noviembre

Diego nació en la localidad sevillana de San Nicolás del Puerto, España, hacia finales del siglo XIV. La modestísima condición de sus piadosos y humildes progenitores le impidió recibir adecuada formación académica. El santo fue una de las tantas personas iletradas que había en ese momento en España, una circunstancia que no influyó en absoluto en su virtud, ya que su excelsa ciencia y sabiduría se la debía únicamente a Dios, consigna el semanario Cristo Hoy.


Carisma franciscano 
Las noticias que tuvo acerca de la vivencia del carisma franciscano llamaron su atención, y a los 30 años solicitó ingresar en el convento de Arrizafa,Córdoba. Al tratarse de una persona sin formación, no pudo profesar más que como lego. Fue destinado a oficios que bien conocía, como el de hortelano, y en el tramo último de su existencia, a la delicada, aunque humilde misión de portero.


Espiritualidad 
Su vida estuvo plagada de prodigios. Y no siempre fueron comprendidas las gracias que recibía, cuando dentro de la comunidad censuraban su desprendimiento con los desfavorecidos. Rezumando caridad y abrasado en el amor a Cristo crucificado, muchas veces se quedaba sumido en raptos de los que regresaba con tal sabiduría que sin pretenderlo se convertía en maestro de versados teólogos que escuchaban atónitos la profundidad y clarividencia de sus respuestas. Era un religioso que sentía pasión por la Eucaristía, obediente, hombre de oración y mortificación, sencillo y servicial, virtudes que vivió de forma heroica y que admiraban a santa Teresa de Jesús.


Vida apostólica 
Su devoción a María fue inmensa; se sentía amparado por Ella, a la que atribuyó sus muchos milagros. Pasó por Sevilla y Canarias donde fue guardián del convento de Fuerteventura, lugar en el que evangelizó durante ocho años a muchos nativos. Las trabas que le pusieron por esta acción apostólica marcaron su regreso a la península en 1449. Otra de sus misiones discurrió en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz. En 1450 viajó a Roma junto a su superior, fray Alonso de Castro, con objeto de participar en el año jubilar. Además, se canonizaba a san Bernardino de Siena. Su estancia en el convento de Santa María in Ara Coeli coincidió con una epidemia de peste que afectó a una parte de los religiosos. El convento acogió a muchos damnificados, y Diego fue el encargado de llevar las riendas del entramado sanitario que tuvo que ponerse en marcha de manera imprevista. 


Sus últimos días 
Vuelto a España, pasó por Sevilla y Castilla, en su convento de la Salceda. Su último destino fue el de Santa María de Jesús, de Alcalá de Henares. Durante más de diez años se dedicó a la horticultura y, finalmente, a la portería, misión que ejerció admirablemente, y lugar en el que continuaron manifestándose los prodigios. Uno de ellos se produjo al ser recriminado por un religioso que censuraba su generosidad. Al descubrirse el hábito, los panes que había escondido se convirtieron en flores. El 12 de noviembre de 1463, cuando tenía 63 años, murió. Previamente, había sostenido en sus brazos el crucifijo de madera que había sido su más preciado compañero toda la vida, recitando ante él esta estrofa del himno litúrgico a la cruz: “Dulce lignum, dulces clavos, dulcia ferens pondera” (Dulce madero, que sostienes tan dulces clavos y tan dulce peso). Aclamado en vida por altos miembros de la Iglesia, reyes y plebeyos, fue inmortalizado por Lope de Vega, y su figura plasmada en lienzos por artistas de la talla de Zurbarán, Murillo y Gregorio Hernández, entre otros. Sixto V lo canonizó el 2 de julio de 1588. Felipe II, que fue agraciado por el santo una vez fallecido obteniendo la curación de su hijo, había instado al pontífice Pío IV a que iniciara su causa.


Reconocido 
Es patrón de los franciscanos legos (labores manuales) y ostenta también el patronagzo de numerosas localidades españolas, pero también se celebra su festividad en diversos estados de México, Colombia y California. 

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