¡PAÍS GENEROSO!
Jorge Guaymás: el negocio de permanecer y la desvalorización de la democracia
SALTA.- La campaña política ya se ha lanzado en los hechos. Los primeros afiches postulando rostros sonrientes comienzan a poblar las calles de la ciudad. El primero ha sido Lucio “Pino” Paz Posse, quien desde su fotografía, mira hacia un horizonte quizás tan lejano como sus aspiraciones, o no, porque al fin de cuentas esta es una democracia del arreglo, antes que de las convicciones.
Otro que ha salido a la calle ocupando espacios públicos, es el devaluado Jorge Guaymás, quien ha elegido el color verde para identificarse, tan verde como las posibilidades que tiene por él mismo se alcanzar algo en la política, ya que es, como dice el dicho popular, como un “yogurt de supermercado chino”, está vencido pero lo vuelven a colocar en la góndola, esta vez en oferta.
Así es el caso de Guaymás, que eligió un eslogan que resume no sólo su modo de pensar, sino el de toda una generación de políticos y que dice, “estuvimos, estamos y seguiremos estando”, de forma tal que el ciudadano al leer esto, se desconcierta ante lo que no se sabe si es en realidad una propuesta política o una amenaza.
Las elecciones del próximo 2019 se ofrecen como la ocasión para que se renueve por las urnas una parte de una dirigencia obsoleta, que no sólo no ha contribuido en nada a la superación democrática, ya que únicamente se ha ocupado de formar una casta de zánganos, algunos de los cuales han construido fortunas personales
Ahora Jorge Guaymás, el eterno sindicalista de camioneros, pretende renovar, hay que suponer su banca de diputados, desde la cual en estos últimos años no ha producido absolutamente nada que valga la pena siquiera mencionar. Sus únicas apariciones mediáticas han sido a causa de las denuncias de su ex mujer por violento y golpeador o por estar arrimado en alguna mesa política, de allí en más alguna labor intelectual no se le conoce. Esto último sería mucho pedir ya en esa cabeza lo único que puede crecer son los rulos que lo caracterizan.
Una luz de esperanza queda para los ciudadanos de que puedan aprovechar estas próximas elecciones para hacer lo mismo que antiguamente se hacía en el campo al hervir la carne conservada en las fiambres, pasar la espumadera para retirar los gusanos y arrojarlos afuera. Suena tenebroso, pero así también es de real.
Por Franco Alvarado para Voces Críticas