HISTORIAS SALTEÑAS
Te contamos la historia de Ulises, el perrito abandonado. Así se recupera
SALTA.- No se trata de un cuento, aunque por momentos pareciera. Todo comienza meses atrás, cuando en la calle Gauchos, de Vaqueros, Claudia Rivero encontró a un perrito que “estaba solito” y al preguntar de quién era, “le dijeron de un señor que lo trajo porque lo encontró en una obra”, relata Florencia Samaniego a Voces Críticas. Los días pasaban, pero al cachorro se lo veía cada vez más flaco y deteriorado. Claudia no se dio por vencida y decidió llevarle comida “cada vez que pasaba por la cuadra”.
Los vecinos miraban al costado, hecho que resulta aún más curioso, dado que en esa calle contigua a la cancha de San Cayetano, donde el ir y devenir de la gente es constante, los vecinos no se dignaban ni siquiera a darle agua, argumentando que no eran los “dueños”. A esta empresa de caridad se sumó con los días Malvina Cabrera, quien junto a Claudia comenzaron a seguir el derrotero del animalito para atenderlo y alimentarlo.
No se veía una mejoría notoria, al contrario, un día Malvina lo vio lastimado y pensó que “lo habían mordido otros perritos”. Fue entonces cuando se contactó con un veterinario que le puso unas vacunas. Aparentemente se había recuperado, pero al poco tiempo volvió a desaparecer.
“Un sábado lo vio rengo, muy flaquito y sangrando por todos lados”, continúa su relato Florencia, “paro a verlo y estaba lleno de gusanos, fue a buscar una sábana para llevarlo a un veterinario, pero cuando volvió no lo encontró, preguntó y un nene le dice que su papá lo va a tirar por ahí siempre pero él se vuelve, el nene le dijo donde era el basural donde era tirado. Empezó a buscarlo y exactamente ahí lo encontro!”.
Se acercó, pero sangraba por “todos lados”… al llevarlo a la veterinaria supieron el diagnóstico: “hambre, sed y dermodexia”, fue la demoledora respuesta de quienes lo atendieron.
Ulises, como cariñosamente lo llamó una de sus salvadoras, la doctora Inés Giménez, fue tratado con antibióticos y curabichera. Al concurrir nuevamente a la veterinaria VitalVet, la doctora procedió a dormirlo y a sacarle los gusanos “toda la mañana hasta el mediodía”, que habían invadido su pequeño cuerpito de solo ocho meses de vida.
Continúa relatando Florencia a Voces Críticas, y con estas palabras refleja la pequeña mejoría de Ulises: “Le colocaron suero y a esperar que este hermoso luchador empiece a evolucionar positivamente”.
Hoy, Ulises está en franca mejoría, pero esperando una familia que pueda adoptarlo y darle la vida que nunca tuvo. Florencia Samaniego, desde las redes sociales, continúa pidiendo ayuda para hacer frente al tratamiento de Ulises, instando a acercarse a Mercería Pérez, en calle San Martín 524, en horario comercial, de lunes a sábado, dejando su colaboración a nombre de ella o de Ulises.
Así se teje la vida de un animalito, que gracias a un grupo de personas no solo salvó su vida, sino que se encuentra a las puertas de vivir aquella que le fue negada desde su nacimiento, un hogar y el cariño de una familia.