ENTREVISTA
El dolor del padre de Luján Peñalva: pruebas falsas a cinco años de su muerte
Voces Críticas habló con Gustavo Peñalva, papá de Luján Peñalva, en torno a la confirmación de la falsedad de las pericias realizadas por el CIF.
V. C.: ¿Finalmente desde el Cuerpo de Investigaciones Fiscales aceptaron que se hicieron falsas pericias?
G. P.: Sí, pero en otras palabras. Ellos hacen un trabalenguas, pero para el común de la gente es eso básicamente.
V. C.: ¿En qué consistían estás pericias falsas?
G. P.: En un principio fotógrafos del CIF y criminalística sacaron fotos de las pruebas. De acuerdo a eso estudiaron lo poco que estudiaron y encontraron muy pocas huellas de las chicas. Seis o siete en total. Siempre del pie derecho. Esto es muy llamativo porque es imposible no caminar también con el pie izquierdo. Con los celulares necesitas medio metro de ángulo para que te entre la huella del pie derecho y el izquierdo. Pero siempre sacaron del pie derecho. A una de esas huellas, creyendo que era la de Yanina, la incorporaron en el expediente. Nosotros notamos una diferencia llamativa entre la huella y el diseño de la planta de la zapatilla de Yanina. En aquel entonces, el ya fallecido Lucas Delgado hizo un careo con el CIF y el licenciado Barbosa, argumentando que era la misma huella, pero a nosotros nos confundía porque había un desmoronamiento natural del clima de ese momento. En ese careo estuvo el juez Pablo Arancibia, en ese momento él miro algo muy evidente que todos sabíamos, que la huella no era de Yanina, era parecida, y se hizo humo, nunca más lo vi. Dejó a la secretaria que se arregle ella. Siempre sosteniendo su postura de que la huella esa era de Yanina. Se cerraron con esa postura. Pasó el tiempo y tuvimos la oportunidad de enviar los estudios a Estados Unidos y luego a un equipo de criminólogos que está en Tierra del Fuego, dedicados exclusivamente a eso, a las huellas. Ellos determinan de qué marca proviene esa huella, tienen maquinaria de última generación para esto. Lo más indignante es que el ojo de cualquier ciudadano se da cuenta de que no es la huella de Yanina. No necesitaba haber estudiado criminología para darme cuenta. Están bien estampadas, no es que haya desmoronamiento. Entonces se sintieron prácticamente acorralados, porque son gente demasiado necia con la figura salteña de Urtubey, ellos tienen que defender a capa y espada y mantenerse en la posición.
V. C.: ¿Si esas no son las huellas significaría que hubo un tercero?
G. P.: Totalmente, pero eso se descarta desde el primer momento. Esto lo están diciendo los profesionales. Siempre le dije a mi familia que tenemos que buscar los mejores profesionales y que no nos hagan creer cosas que no son, quiero saber la verdad. Justamente por eso se contrata lo mejor. En la parte sugestionable podemos decir muchas cosas, que Luján era feliz y tenía un gran futuro, pero la gente quiere cosas concretas, saber lo que se puede tocar. Existen las pruebas de la cuerda que nadie sabe de dónde salió, las huellas de un vehículo y una moto que van dirigidas al árbol y nadie sabe de quiénes son, la declaración del dueño de la finca acerca de que ellos nunca pudieron haber atravesado transversalmente su cosecha. A mi parecer tiene que haber sido un vehículo grande, de lo contrario se hubiese trancado. Todas esas cosas son evidentes y se pueden tocar.
V. C.: ¿Hay muchas irregularidades en la primera investigación?
G. P.: Exactamente, la primera investigación está basada en una bajada de línea. Lo puedo decir abiertamente porque a mí me lo confiaron a los dos días de lo ocurrido, querían que este caso se cerrara. El juez tuvo una bajada de línea; si no fue así, ¿por qué él no salió investigar nada? Salió un video donde él decía que iba a demostrar dónde habían estado a cada minuto, pero él no salió a tocar una puerta, lo hice yo. Lo hizo mi familia. A veces hablan de investigación paralela, pero no le encuentro razón a decir paralela, porque ellos no hicieron nada de nada.
V. C.: Finalmente, ¿podemos confirmar que el cuerpo de investigaciones se equivocó con las huellas, y por ende esto certificaría que hubo la participación de un tercero?
G. P.: Tenemos dos sensaciones en esto. Tenemos reconfortada el alma de saber que la lucha no terminó en saco roto y por otro lado tristeza porque dejamos escapar a los responsables de la muerte de las chicas.
V. C.: ¿El asesino de las chicas podría estar fuera del país?
G. P.: Todo puede haber ocurrido porque pasó mucho tiempo. Donde se pierden evidencias y se gana incertidumbre. Porque si en ese momento buscaban a una persona con ese tipo de zapatilla, iba a cambiar la investigación rotundamente. Nosotros no creemos que haya sido una sola persona, creemos que mínimamente han sido tres personas. En una oportunidad estábamos siguiendo a un sospechoso que estaba vendiendo un auto, echando mano a lo que había para escaparse. Pero tampoco nos cerramos, soy de las personas que no se cierran en una sola hipótesis. Al no haber investigado la policía, a mí me cortaron las piernas en ese momento para salir a buscar al responsable, porque el juez me dijo: “Dejá de andar averiguando que para eso está la policía”. La verdad es que nunca hizo nada, yo me confié en él al principio, así fueron pasando los días hasta que nos cerraron las causas.
V. C.: ¿En este tipo de cuestiones el paso del tiempo es muy dañino?
G. P.: Claro, totalmente. Tengo la suerte de ser un diseñador, entiendo mucho de medidas y entiendo mucho de campo también porque pasé la mitad de mi vida en el campo. Sé cómo se marcan las huellas, porque en algún momento he sido hasta cazador, son muchas las cosas que hoy tengo para aplicar ese conocimiento en la muerte de mi hija. Nosotros estamos encaminados de alguna forma por un ser muy especial y está dando frutos más allá de la frustración de que hayan pasado cinco años y de haber perdido evidencias.