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Hoy, 19 de marzo es el día de San José: conocé su historia
San José es quien tuvo el privilegio de ser esposo de María, de criar al Hijo de Dios y de ser la cabeza de la Sagrada Familia. Es patrono de la Iglesia Universal, de una infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte.
"José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt. 1, 20-21), le dijo el ángel en sueños al “justo” San José.
San José es conocido como el “Santo del silencio” porque no se conoce palabra pronunciada por él, pero sí sus obras, su fe y amor que influenciaron en Jesús y en su santo matrimonio.
Cuenta la tradición que doce jóvenes pretendían casarse con María y que cada uno llevaba un bastón de madera muy seca en la mano. De pronto, cuando la Virgen debía escoger entre todos ellos, el bastón de José milagrosamente floreció. Por eso se le pinta con un bastón florecido.
Junto a María, San José también tuvo que sufrir que no los quisieran recibir en Belén, que el amor de su vida diera a la luz en un establo y el tener que huir a Egipto, como si fueran delincuentes, para que Herodes no mate al niño. Pero supo afrontar todo esto confiando en la Providencia de Dios.
Con su oficio de carpintero no pudo comprar los mejores regalos para su hijo Jesús o que recibiera la mejor educación, pero el tiempo que le dedicó para atenderlo y enseñarle su profesión fueron más que suficiente para que el Señor conociera el cariño de un papá, que también es capaz de dejarlo todo por ir en busca del hijo extraviado.
Se conoce a San José como Patrono de la buena muerte porque tuvo la dicha de morir acompañado y consolado de Jesús y María. Fue declarado Patrono de la Iglesia Universal por el Papa Pío IX en 1847.
Una de las que más propagó la devoción a San José fue Santa Teresa de Ávila, que fue curada por intercesión del papá de Jesús en la tierra de una terrible enfermedad que la tenía casi paralizada y que era considerada incurable. La Santa le rezó con fe a San José y obtuvo la curación. Luego solía repetir:
"Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo".
Hacia el final de su vida, la Santa carmelita resaltó: “durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir".
Oración a San José (I)
San José,
casto esposo de la Virgen María;
intercede para obtenerme
el don de la pureza
Tú que a pesar de tus inseguridades personales,
supiste aceptar dócilmente el Plan de Dios tan pronto supiste de él, ayúdame a tener esa misma actitud para responder siempre y en todo lugar a lo que el Señor me pida.
Varón prudente, que no te apegas a las seguridades humanas,
sino que siempre estuviste abierto a responder a lo inesperado, obténme el auxilio del divino Espíritu para que viva yo también en prudente desasimiento de las seguridades terrenales.
Modelo de celo, de trabajo constante, de fidelidad silenciosa, de paternal solicitud, obténme esas bendiciones para que pueda crecer cada día más en ellas y así asemejarme, día a día, al modelo de la plena humanidad: el Señor Jesús.
Amén
Oración a San José (II)
Bienaventurado San José,
acudimos en nuestra tribulación;
y, después de invocar
el auxilio de vuestra Santísima Esposa,
solicitamos también
confiadamente vuestro patrocinio.
Por aquella caridad que
con la Inmaculada Virgen María,
Madre de Dios, os tuvo unido,
y por el paterno amor
con que abrazasteis al Niño Jesús,
humildemente os suplicamos
volváis benigno los ojos
a la herencia que
con su Sangre adquirió Jesucristo,
y con vuestro poder
y auxilio socorráis nuestras necesidades.
Proteged, oh providentísimo
Custodio de la Sagrada Familia,
la escogida descendencia de Jesucristo;
apartad de nosotros
toda mancha de error y corrupción;
asistidnos propicio, desde el Cielo,
fortísimo libertador nuestro
en esta lucha
con el poder de las tinieblas;
y, como en otro tiempo
librásteis al Niño Jesús
del inminente peligro de su vida,
así, ahora, defended
la Iglesia Santa de Dios
de las asechanzas de sus enemigos
y de toda adversidad,
y a cada uno de nosotros
protegednos con perpetuo patrocinio,
para que, a ejemplo vuestro
y sostenidos por vuestro auxilio,
podamos santamente vivir
y piadosamente morir
y alcanzar en el Cielo
la eterna felicidad. Amén
Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca” (iii)
Reza con fe y pide un beneficio espiritual.
Esta oración fue encontrada en el año 50 de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En 1505, fue enviada por el Papa al emperador Carlos, cuando él estaba yendo a la batalla [de Lepanto]. Quien lea esta oración, la escuche o la guarde consigo nunca morirá de muerte repentina ni se ahogará, ni le afectará el veneno o caerá en las manos del enemigo, ni será quemado en cualquier fuego o derrotado en la batalla. Reza esta oración durante nueve mañanas por cualquier intención. Ella es conocida por no fallar nunca”.
Aquí está la oración que “es conocida por no haber fallado nunca, que ofrece el pedido para el beneficio espiritual para quien está rezando o para la persona por la que se está rezando”:
Oh san José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.
Ayúdame, san José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.
Oh san José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.
¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mi! Amén.
Recuerda: Dios siempre atiende nuestras oraciones. Pero nosotros no siempre esperamos las respuestas que recibimos.
SAN JOSE ORACION MUY EFECTIVA PARA PETICIONES IMPOSIBLES Y URGENTES (IV)
Glorioso Patriarca San José,
hijo predilecto del Padre
esposo y guardián de la Santísima Virgen
y santo padre adoptivo de Cristo Jesús;
leal depositario de los tesoros de la Santísima Trinidad
cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles,
tu que gozas de merecida gloria en los Cielos,
y estás junto a tus amados Jesús y María
velando con amor por nosotros tus hijos,
ven cuanto antes en mi auxilio
en estos momentos de angustia y dificultad.
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Toma bajo tu benéfica protección
las situaciones tan serias y difíciles
que con toda mi esperanza te encomiendo,
a fin de que tengan una favorable solución.
Mi bien amado padre,
toda mi confianza está puesta en ti, glorioso san José.
Que no se diga que te he invocado en vano,
y puesto que tu puedes todo ante Jesús y María,
muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder
y ayúdame a remediar mis penas e intranquilidades,
recibe mis suplicas con amor paternal
y consígueme urgente solución
para mis difíciles, imposibles, problemas y necesidades:
(decir lo que se precisa conseguir).
Bendito san José,
poderosísimo abogado nuestro en toda adversidad,
obtén para mi el auxilio y consuelo que tanto necesito
y tómame bajo tu protección y guía.
Amén.
Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
ORACIÓN COMPUESTA POR SAN FRANCISCO DE SALES (v)
(Muy efectiva para remediar problemas y necesidades
difíciles, imposibles, causas perdidas,
y cualquier asunto que sea muy importante
y nos parezca que no tiene solución o es una caso perdido).
"Oh Glorioso Patriarca san José,
esposo de la Virgen María,
dispénsanos tu protección paterna.
Te lo suplicamos
por el Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo.
Tú, cuya protección se extiende a todas las necesidades
y sabe hacer posibles las cosas más imposibles:
dirige tu mirada de padre
sobre los intereses de tus hijos.
Recurrimos a ti,
con confianza en las angustias y penas que nos oprimen;
dígnate tomar bajo tu caritativa protección
este asunto importante y difícil
que es causa de nuestras inquietudes:
(repetir con gran fe la petición).
Haz que su feliz desenlace sea para gloria de Dios
y bien de sus amantes siervos".
Así sea. +
Rezar siete Padrenuestros, Avemaría y Gloria.
Hacer la oración y los rezos tres días seguidos
FUENTES: ACI PRENSA Y ALETEIA