2019-03-25

CUANDO LOS SANTOS VIENEN MARCHANDO

Dos santos para el 2019

Además del cardenal Newman, será canonizada una monja india “exorcizada” y será beatificado un mártir jesuita ecuatoriano

Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco firmó una serie de decretos. Uno permite beatificar como mártir al jesuita ecuatoriano Salvador Victor Emilio Moscoso, asesinado por soldados liberales en 1897, en Riobamba, Ecuador. Otros dos reconocen milagros que van a permitir canonizar al beato cardenal John Henry Newman, converso inglés muerto en 1890, y a la religiosa india de rito siro-malabar Maria Teresa Chiramel Mankidiyan, mística y fundadora, fallecida en 1926.

Otros cinco decretos reconocen la virtud heroica de:
- el profesor jesuita de Comillas, en Cantabria, Manuel García Nieto (1894-1974),
- la colombiana fundadora de las Hermanas de la Anunciación (1898-1993), Maria Berenice Duque Hencker (en el siglo, Ana Julia),
- el cardenal húngaro Josef Mindszenty (1892-1975), durante años preso y difamado por la dictadura comunista,
- el sacerdote italiano Giovanni Battista Zuaboni (1880-1939), fundador de la Compañía de la Sagrada Familia,
- y la religiosa italiana Serafina Formai (1876-1954), fundadora de las Hermanas Misioneras del Alegre Mensaje.

 

 

 


Emilio Moscoso, sacerdote jesuita
El sacerdote jesuita Emilio Moscoso, asesinado en 1897 en Riobamba, Ecuador, es el único mártir entre los nuevos decretos aprobados. El comandante José Joaquín Merino, que fue testigo del asesinato, lo explicaba así 19 años después: “En la mañana del 4 de mayo de 1897 yo vi con mis propios ojos que el mayor Luis Soto y el capitán Santos Manzanilla, costarriqueños, como yo, mataron al R.P. Moscoso en la celda. Lo encontraron hincado en un reclinatorio, orando delante de un crucifijo, ellos gloriándose de haberlo matado salieron a la puerta. El mayor Soto colocó su rifle entre los brazos del p. Moscoso y lo hicieron abrazar el arma poniéndolo en son de burla. Yo me acerqué al p. Moscoso y vi que la sangre le chorreaba por las sienes y corría por encima de una bufanda morada que el Padre llevaba puesto”.
Sucedió en el colegio San Felipe Neri, donde el padre Moscoso era rector. Los soldados liberales y anticlericales rompieron la puerta de la capilla. “No solo quitaron la vida a quienes allí se encontraron escondidos, obreros de la construcción, sino que rompieron la puerta del sagrario, sacaron los vasos sagrados y se hizo burla del Sacramento arrojándolo por tierra, bebieron licor con las hostias sagradas, simulando predicar y dar sacramentos a los moribundos; entre quienes fueron reconocidos haciendo esta parodia sacrílega, estaba el capitán Santos”, narra el jesuita José Benítez en su biografía sobre el padre Emilio Moscoso. El lugar de la profanación se convertiría desde 1943 en un templo expiatorio. Ahora, Moscoso podrá ser venerado como mártir y beato de la Iglesia.


Maria Teresa Chiramel Mankidiyan, religiosa india
La santa que recibía exorcismos, nació en 1876 en Puthenchira (Kerala, India) y desde niña le gustaba recitar el rosario varias veces al día. A los 10 años decidió entregar su vida y virginidad a Cristo. A los 15, intentó fugarse de casa para vivir como ermitaña en penitencia. Más adelante se volcó en ayudar a los pobres y huérfanos de su parroquia, con unas compañeras.
Experimentaba visiones, estigmas y experiencias místicas. La Iglesia las considera hoy auténticas, y no la sacaron del camino de la humildad, pero su obispo dudaba de que procedieran de Dios y varias veces encargó que la religiosa se sometiese a exorcismos.
Probó la vida religiosa en un convento de clarisas y en otro de carmelitas, pero ella y el obispo acabaron entendiendo que estaba llamada a fundar una nueva congregación, que nació en 1914: la Congregación de la Sagrada Familia, hoy con presencia en 9 regiones de la India, y en California, Aquisgrán (Alemania) y Roma. El milagro que permitirá ahora la canonización de la religiosa es la curación inexplicable de un niño.

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