Por qué resultaría ventajoso contar con un crematorio municipal
SALTA.- La cremación es una práctica que acompaña a la humanidad desde sus comienzos. Hoy se presenta como una posibilidad más entre los ritos funerarios. El número de crematorios municipales ha crecido en los últimos tiempos en todo el país como una modalidad que tiende a contener dos necesidades esenciales: la económica y la ambiental.
La práctica tradicional de inhumar a los fallecidos y ubicarlos en nichos o mausoleos donde los deudos pueden continuar relacionándose de alguna manera con los difuntos ha ido cambiando. Desde el velatorio en casa de familia hasta la sala velatoria donde incluso existe un sistema de buffet y desde aquel velatorio de 24 horas hasta los mínimos tiempos posibles, todo denuncia que algo ha cambiado a la hora de considerar la muerte.
Según los investigadores del CONICET, las cremaciones como práctica social es una medida que tiende a igualar todo en la sociedad porque elimina los sectores de un cementerio donde las desigualdades económicas se hacen notorias, entre aquellos que van a la tierra, o los que poseen su propio mausoleo.
Así, la cremación es una opción que responde al colapso de los espacios físicos, soluciona el abandono de las tumbas y atiende favorablemente a la cuestión ambiental porque un cementerio de inhumación tradicional, por sus efectos ecológicos, es similar a un vertedero de material orgánico con los consiguientes riesgos de dilución y dispersión de material en el suelo y acuíferos. La descomposición de los cadáveres libera potenciales contaminantes químicos, en los que prevalecen los compuestos a base de carbono, amoniaco, cloruro, sulfato, sodio, potasio o los restos de tratamientos químicos hospitalarios -como la quimioterapia-.
Los crematorios municipales, en las ciudades argentinas que los poseen, revelan una demanda sostenida y en crecimiento, no sólo de fallecidos recientes, sino también una variante que son las cremaciones post-mortem solicitadas por los parientes de algún difunto de tiempo atrás.
Todos estos antecedentes terminan concluyendo que resultaría recomendable que una ciudad como Salta contara con un crematorio municipal, no sólo por los datos biológicos y ambientales apuntados, sino sobre todo por una cuestión de equidad social.
Por Horacio Carranza para Voces Críticas