2019-05-07

POR GONZALO CISNEROS

Centenario del natalicio de Eva Perón: Una presencia fundamental

Pensar en Eva Perón genera sentimientos encontrados, inmediatamente se corporizan el amor infinito y el odio más intenso

ARGENTINA.- Pensar en Eva Perón genera sentimientos encontrados, inmediatamente se corporizan el amor infinito y el odio más intenso. Una figura imposible de ser indiferente ante la historia, que a pesar de sus avatares, no ha podido sepultar su paso por la vida del peronismo ni su legado espiritual. 

Curiosamente, mientras el partido peronista languidece cada vez más, la figura de Eva Perón se mantiene incólume en el imaginario colectivo de los peronistas y es un punto de referencia para los demás argentinos que la consideran o la denigran, pero jamás pueden soslayarla. 

Tal vez los modos en que llevó adelante su obra puedan ser cuestionados, la dádiva a diestra y siniestra promovida por la exacción a empresarios sólo fue la forma de hacer realidad los sueños de muchos argentinos que hasta entonces vivían postergados. Pero en el fondo, ese dar y regalar sembró en el ánimo de los pobres y desclasados el sentido de lo que se dio en llamar justicia social. 

A un siglo de su nacimiento, discutir sobre las bondades o errores de “Evita” para los pobres o “La Eva” para los sectores que la odiaban, es una discusión que carece de sentido. Lo importante es tener presente a la mujer, a la conductora y al mito que fue capaz de vencer hasta la profanación de su cadáver. 

Los militares que derrocaron a Peron en 1955 –Eva Duarte llevaba ya tres años fallecida- tuvieron más pavor a ese cadáver idolatrado que al mismo General depuesto. Ninguno fue capaz de reparar en la importancia de esa mujer que ya estaba instalada en el corazón de los marginados y cuyo recuerdo se convertiría en poco menos que un bien hereditario. 

Su terrible carácter dominó las estructuras del movimiento fundado por Perón, llegando a decidir sobre los sindicatos y sus líderes. Instruyó órdenes y hasta fue capaz de llenar de armas los depósitos de la CGT para repartirlas a los obreros cuando intuyó que “El General” sería traicionado. 

Pero también fue la mujer que asumió la causa de los desposeídos con la misma fuerza con que odiaba a los oligarcas y “vendepatrias”. De su mano miles de niños tuvieron zapatos por primera vez, una bicicleta. Los ancianos hasta entonces abandonados fueron provistos en sus necesidades y las mujeres no sólo protegidas sino igualadas en sus derechos cívicos con el voto femenino. 

A un siglo de su nacimiento la historia política argentina ha cambiado, y demasiado en algunos aspectos-, sin embargo, el recuerdo de Eva Perón continúa presente en la mente de todos los argentinos.

Por Gonzalo Cisneros

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