EDUCACIÓN EMOCIONAL
Fernando Climent: "La educación emocional, no debe ser dictada por docentes de religión"
SALTA.- (Redacción) Voces Críticas dialogó en exclusiva con Fernando Climent.
V. C.: ¿ILEC se reunió con la presidenta del Colegio de Psicopedagogos?
F. C.: Sí, nos reunimos y coincidimos en iniciar acciones en conjunto como el pedido de audiencia con la ministra para plantear las inquietudes de los colegiados y la sociedad civil por parte nuestra.
V. C.: ¿Cuáles son las inquietudes que tienen desde el Colegio de Psicopedagogos?
F. C.: Quienes serían las personas que van a estar o no involucradas en este proyecto de educación emocional, entendiendo que las únicas personas que están preparadas para poder hacerlo son los psicopedagogos.
V. C.: ¿Qué es la educación emocional?
F. C.: Es un concepto que viene desde las neurociencias y una tendencia que viene creciendo mucho. Tiene relación al aprender y ellos trabajarían el manejo de los afectos y de las emociones. Saber controlar, dirigir y direccionar las emociones, es un proceso largo y lo tiene que aprender primero el que va a estar frente al aula; esto lleva años de enseñanza, de aprenderlo, para poder después recién, transmitírselo a los estudiantes.
V. C.: ¿A quiénes se delegaría este tipo de contenido, a quién se va a delegar el proyecto de educación que está enviando la ministra?
F. C.: La ministra lo anunció ,a los docentes catequistas.
V. C.: ¿Ustedes entienden que ellos están preparados?
F. C.: Ellos entienden que no están preparados y comprenden que una persona dogmatizada no puede hacer frente a un aula enseñando educación emocional. Ahí entramos nosotros donde planteamos que los docentes de religión no pueden estar frente al aula en horario escolar, entendiendo que su enseñanza ha sido limitada exclusivamente a la enseñanza de la dogma católica; la enseñanza y la educación debe ser orientado hacia la ciencia, y no generar espacios donde existan personas que puedan interferir en el desarrollo con enseñanzas dogmáticas.
V. C.: ¿Por qué entonces el Ministerio de Educación eligió a los docentes catequistas?
F. C.: Con las autoridades del colegio de psicopedagogos hemos coincidido que nos genera una gran duda a quién se consulta a la hora de hacer los proyectos educativos y modelos. A nosotros realmente nos llama la atención que no se haya consultado ,por lo menos, a este Colegio o al Colegio de Psicólogos. Saber a quién consultan es nuestra gran inquietud y sabemos que van tomando determinaciones que en el camino genera ruido en estos proyectos. A los docentes de religión se los desvinculó por el fallo de la Corte y trabajan fuera de horario de clases porque no tuvieron la aceptación por parte de los padres y después se los quiso involucrar a los docentes de religión, brindando educación sexual integral, lo cual nos parece aberrante, y por otra parte estaban empezando a enseñar talleres de valores, que supongo que esto se termina convirtiendo en educación emocional, aunque nada tenga que ver.
V. C.: ¿Qué se planea hacer con la educación emocional?
F. C.: Lamentablemente hoy no hay, en ningún modelo educativo, transparencia que responda a la demanda que hoy necesita la niñez, la infancia y la juventud, y menos en la preparación de seres libres y pensantes. A nosotros hoy nos preocupa que se vayan tomando decisiones, desde el Ministerio de Educación, sin contemplar absolutamente nada de lo que realmente importa. La Educación Sexual Integral necesita especialistas que no los trajeron y no les quieren pagar. Nosotros coincidimos que la educación emocional tiene que estar en las escuelas y eso es indiscutible; pero no debe ser dictado por docentes de religión, porque no están preparados.
V. C.: ¿Qué considera que genera esta situación en los docentes?
F. C.: En la Educación Sexual Integral es lo mismo, son cuestiones que llevan un montón de tiempo de tratamiento, de enseñanza académica, se necesita profesionales de la salud y es multidisciplinario el tema. Sin embargo, hay escuelas públicas que están planteando que la enseñe un profesor o un maestro de religión. Es delicado que un ministerio siga tratando de sostener la influencia y la interferencia del culto católico dentro de los espacios públicos y no comprenden, ni respetan el fallo de la Corte Suprema, que claramente dijo que las cuestiones eclesiásticas no deben estar en horario escolar.