PRÓFUGA
En buena hora: capturaron a una mujer que era intensamente buscada por todo el país
ARGENTINA.- (Redacción Voces Críticas) Ayer se dio a conocer una muy buena noticia. Capturaron a una mujer que era intensamente buscada por todo el país
Se trata de una enfermera que se encontraba prófuga desde 2012 y la pudieron detener en el partido bonaerense de La Matanza. La mujer estaba condenada a prisión perpetua por el crimen de Ramón González, un nene de 12 años que en 2006 fue violado, torturado y decapitado durante un ritual satánico en la localidad correntina de Mercedes.
Su nombre es Patricia Mabel López, una mujer de 48 años que figuraba en la lista de las diez personas más buscadas del país. Fue capturada pasado el mediodía en el cruce de Lavalleja y Ramos, de la localidad de González Catán, cuando se retiraba de la casa donde estaba viviendo.
Luego de tareas un arduo y difícil trabajo de investigación donde hubo hasta observaciones, vigilancias, patrullajes e intervenciones telefónicas, se pudo concretar la detención. Los integrantes del Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (Cufre) obtuvieron la información y se comunicaron rápidamente con la Delegación de Inteligencia e Investigación Criminal de Prefectura de Zona Río de la Plata.
El aberrante caso:
El asesinato del nene de 12 años se produjo el 6 de octubre de 2006, el nene salió al colegio y no volvió más. La madre fue la encargada de radicar la denuncia y dos días después lo encontraron muerto. En ese contexto, las pericias determinaron que había sido abusado sexualmente antes de ser descuartizado, en un rito satánico.
En 2011, el tribunal de Mercedes realizó un primer juicio por el caso en el que Patricia López fue absuelta y recibieron perpetua otras siete personas: Yolanda Martina Ventura, Esteban Iván Escalante, Jorge Carlos Alegre, César Carlos Alberto Beguiristain, Claudio Nicolás González, Osmar Aranda y Ana María Sánchez. Todos fueron encontrados responsables de "homicidio triplemente calificado, abuso sexual gravemente ultrajante y privación ilegítima de la libertad".
Un testigo declaró: "Después de horas de torturas que incluyeron oraciones, quemaduras con cigarrillos y cortes, los que participaban de la ceremonia comenzaron a tomar vino en copas a las que les agregaban un líquido rojizo con una jeringa".
Y agregó: "Mientras bebían, uno comenzó a aullar y los demás lo siguieron, bailando alrededor del nene, del que abusaron varias veces para después golpearlo. Después lo mataron, lo pusieron arriba de una hostia negra y juntaron sangre del cuerpo". "Se tomaron de las manos con la sangre de Ramoncito y anunciaban las próximas víctimas", aseguró.