UCR, INTERNA CALIENTE: TRAICIONES, EGOÍSMOS Y MÁS
Luis “Lucho” Zavaleta: lider radical y fortalecedor del Frente “Gustavo Gobernador”
SALTA.- (Por Franco Alvarado para Voces Críticas) En un tiempo político atípico, donde la crisis de los partidos políticos obligó a la formación de Frentes para competir por los cargos públicos y que puso a prueba a los hombres y mujeres que militan dentro de las filas de espacios que se han desdibujado, producto de una cambiante situación que demandó ajustes hasta el último minuto antes de oficializar las listas, la figura de Luis “Lucho” Zavaleta es un caso a destacar.
Hay que recordar que la Unión Cívica Radical fue uno de los partidos más convulsionados a causa de apetencias personales que desgajaron al centenario movimiento. En ese contexto la figura de Luis “Lucho” Zavaleta jugó el papel más destacado en dos momentos, primero tratando de unificar y consolidar al Partido Radical, lo que resultó imposible ante la intransigencia de un grupo de dirigentes que apropiados de la conducción, literalmente proscribieron a quienes no estaban dispuestos a convertir al radicalismo en un negocio de pocos.
Llevados a la interna, la lista que lideraba Lucho Zavaleta resultó perdedora en una elección de dudosa legalidad. Sin embargo, la hora indicaba que el radicalismo en soledad no tendría mayores posibilidades, era necesario integrarse a un Frente político que renovara dirigentes y modos de concebir a la política, de modo que Zavaleta y sus seguidores vieron en la oferta del candidato Gustavo Sáenz la posibilidad de integrar un espacio que le devolviera al radicalismo un espacio de poder.
Criticado duramente por los apropiadores de la “Lista 3”, fue tachado de traidor y enjuiciado públicamente, mientras el grupúsculo comandado por Miguel Nanni se proponía como una alternativa política en soledad, algo impensable para un sector tan minoritario.
De esa forma Lucho Zavaleta comenzó a operar dentro del Frente “Gustavo Gobernador”, que conduce Sáenz, convirtiéndose en un dirigente troncal en el armado interno, con la fuerza del radicalismo salteño, que en forma sólida y manifiesta asistió a todos los eventos propuestos para ir discutiendo estrategias y eligiendo los mejores hombres para integrar las listas.
Un dato no menor, es que siendo el líder de esas convocatorias que fueron abrumadoramente concurridas, tanto en Capital como en el interior de la provincia, Zavaleta no aceptó ninguna candidatura, una rara excepción en una época donde todos quieren aparecer en las boletas, tanto que hasta podría decirse que hay candidatos dispuestos a competir “por lo que sea”.
Finalmente, el tiempo le otorgó la razón a Lucho Zavaleta y Miguel Nanni y su cenáculo de apóstoles terminó tocando la puerta de todos los Frentes para ubicar su “Lista 3”. En un raid que no conoce antecedentes en cuanto a la falta de principios, al primero a quien Nanni le rogó que lo hiciera participar –luego de criticarlo impiadosamente- fue al propio Gustavo Sáenz, llegando a sacarse la foto con el actual intendente para cometer la felonía de vender el Partido Radical al espacio de Alfredo Olmedo que lo ubicó como candidato a vice gobernador. Zavaleta tenía razón: había que formar un Frente, pero no al precio de la ética y la tradición del Partido radical.
A días de las PASO, el Frente de Gustavo Sáenz tiene un segmento que lo fortalece y le otorga firmeza electoral en el radicalismo que lidera Zavaleta, quien a esta altura de los hechos, se propone como el ejemplo del demócrata con vocación de servicio y sin ambiciones personales, acaso uno de los últimos hombres que juega su nombre y patrimonio en favor de la democracia.
Un acierto es que Sáenz haya elegido como cercano a un ciudadano con estos valores que le otorga al electorado una carta de probidad y prestigio en Zavaleta, que como se diría en la jerga clásica de la política: “Es un radical de los de antes”.
Por Franco Alvarado para Voces Críticas