ECONOMÍA
Castigo al retiro de efectivo: ¿De qué trata?
ARGENTINA.- (Redacción Voces Críticas) Sin dudas Argentina es uno de los países con mayor índice de uso de efectivo en el mundo. Pese a que el 80% de la población adulta tiene una cuenta bancaria, según el último relevamiento llevado a cabo por el Banco Central y otros organismos, la inclusión financiera aún es menor: la mayoría solo usa su tarjeta de débito para extraer efectivo.
Dada esta realidad, el Gobierno decidió imponer una sobretasa que ya hace tiempo se venía analizando, incluso en círculos académicos. La misma se basa en gravar el uso del efectivo, o más bien el retiro de dinero de los bancos.
La medida forma parte de la popular ley de Solidaridad Fiscal, y aparece en el artículo 45. El mismo considera “como hecho imponible las extracciones de efectivo, bajo cualquier forma, los débitos efectuados en las cuentas estarán sujetos al doble de la tasa vigente para cada caso”. Luego deja en claro que “el sobrecosto no será de aplicación para personas humanas o personas jurídicas que revistan la condición de micro y pequeñas empresas".
Esto significa que al debitar de la cuenta para extraer efectivo no se cobrará 0,6% como pasa con cualquier débito, sino el doble, es decir 1,2%. El propósito sería desalentar este tipo de transacciones y que el dinero siga circulando en el circuito bancario.
Esto generaría varios beneficios: no solo el costo de movilizar efectivo -además de las cuestiones relacionadas con la seguridad-, sino también que el dinero queda dentro de los bancos y por lo tanto se reduce la informalidad.
Pero estos argumentos válidos son inmediatamente contrarrestados dentro de los bancos. “Nosotros proponíamos pensar en algún tipo de gravamen para quienes extraen efectivo, pero la realidad es que la mayor parte proviene del público y las pymes. Las medianas y grandes empresas en general no se llevan dinero en efectivo de las cuentas”, explican. Por lo tanto, la efectividad de la medida ya inicia en niveles muy bajos.
De esta manera, el problema que se plantea es que justamente quienes más utilizan efectivo preferirán a toda costa no pasar por el circuito bancario para evitar una imposición mayor. “La realidad es que es difícil que se aliente la bancarización cobrando más impuestos”, indicó un alto ejecutivo bancario en diálogo con Infobae.
Otra alternativa que se probó durante mucho tiempo pero más tarde se abandonó, fue la de fomentar el uso de instrumentos bancarios, es decir darle una “zanahoria” a la gente para que haga sus compras con tarjeta de débito. Durante varios años la devolución era del 5% para las compras efectuadas por este instrumento, pero en 2017 este beneficio fue suspendido por el entonces ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. El argumento que se dio pasó por el costo fiscal de una medida de estas características. Ahora se optó por la política del “palo”, es decir pegarle a quienes opten por el retiro del efectivo en vez de premiar a quien se queda dentro del sistema.
Fuente: Infobae