HORROR
Sanatorio El Carmen: donde importan más los números que la vida de los pacientes
SALTA.- (Redacción Voces Críticas) Horas de desesperación y angustia vivió una familia salteña debido a que para los directivos del Sanatorio El Carmen la vida de una persona tiene cotización. En efecto, Víctor Campos, de 80 años, sufrió un infarto agudo de miocardio. Le efectuaron un cateterismo y se comprobó que padecía alteraciones de las coronarias, por lo cual le colocaron un stent, posteriormente, el paciente hizo un edema agudo de pulmón con una descompensación y estudios posteriores constatan que tiene rota la válvula mitral, de donde surge la necesidad de un reemplazo valvular. A ese punto el organismo comenzó un deterioro progresivo que impelía una cirugía para reemplazar dicha válvula.
El paciente que pertenece a la obra social de los bancarios, la cual tiene convenio firmado con el Sanatorio El Carmen, sin embargo no podía acceder a la cirugía que le salvaría la vida porque dicha clínica se negaba a realizar la práctica médica si antes no se efectuaba un depósito de varios cientos miles de pesos.
Debido a que el evento del paciente sucedió en las vísperas de un fin de semana, las oficinas de la obra social no atienden hasta el lunes; sin embargo, el convenio obliga “per se” a El Carmen a prestar la asistencia primero, salvar la vida del enfermo y luego realizar las gestiones burocráticas, según lo ordena la Superintendencia de obras sociales.
A pesar de que los médicos habían diagnosticado la urgencia de la intervención, el directorio de El Carmen se negaba sistemáticamente a la cirugía, por lo cual la familia recurrió a un abogado procurando un amparo, el que tampoco podía correr dado que los juzgados están en feria judicial. Ante la desesperación, los familiares recurrieron a un escribano para que labrara un acta dando cuenta de la situación, a lo que el director Fernando Virgili habría expresado que el sanatorio también cuenta con asesores legales, léase “hagan lo que quieran”.
Sólo la presión social y la amenaza de verse envueltos en un escándalo público llevó a que se reuniera el directorio del sanatorio El Carmen y sobre el filo de la medianoche apareciera la válvula (cuyo costo oscila entre los 120 y los 240 mil pesos) y ordenara la realización de la cirugía.
No es la primera vez que familias salteñas se ven asaltadas por la angustia frente a la impiedad de médicos que pareciera privilegian el sentido de lucro antes que las razones humanitarias. Con el agravante de que no se trata de pacientes desvalidos y en estado marginal, sino de personas que tienen su obra social; pero para estos médicos la norma parece ser: “Pague primero, sobreviva después”.
Tampoco hubo respuestas a llamadas hechas por personas cercanas a los funcionarios del área de salud, incluso la propia ministro quien no habría atendido el teléfono mientras otros vacacionan en lugares exóticos.
Frente al hecho, la pregunta que surge sería ¿Es acaso que la salud, que es un derecho humano básico, tiene cotización, privilegio político y depende de trámites burocráticos?
No se pide que un sanatorio privado haga beneficencia, es un negocio como cualquier otro, sólo que debieran los médicos tener en cuenta que el objeto de su lucro es el ser humano, y si bien los billetes cuentan –y se cuentan-, al menos algo de humanidad residual debiera quedar en vivo en sus espíritus.