EMOCIÓN
¡Hasta las lágrimas! El Príncipe Carlos y la Reina Isabel recibieron un llamado maravilloso
Los peor ya ha pasado. Al menos, eso parece para la familia real, que en medio de la crisis sanitaria busca el modo de reponer energías y mantenerse fuerte para su pueblo. El coronavirus ha significado un cambio sustancial en la vida de las personas en todo el mundo, también en la de la Reina Isabel, que tuvo que dejar el Palacio de Buckingham y se confinó junto al duque de Edimburgo, tan lejos de la toma de decisiones que tuvo que aprender a hacer videollamadas y dejar sus tradicionales cartas escritas. También ha cambiado por completo la vida del Príncipe Carlos, quien cumplió con su cuarentena el 30 de marzo, luego de haber contraído el COVID-19.
El diario The Sun informó, sin embargo, que una bocanada de aire -que bien estaban necesitando- llegó finalmente para Carlos y la Reina, y esta vez fue gracias a los hijos del Príncipe William y Kate Middleton, bisnietos de la Reina y nietos del heredero al trono británico.
Los pequeños George, Charlotte y Louis, como la mayoría de los niños hoy en día, nacieron prácticamente pegados a la tecnología y, sin quererlo y sin saberlo, se han convertido en un apoyo fundamental para la Reina lsabel, el Príncipe Carlos y la nación entera: con videos y llamados son capaces de alegrar el día de cualquiera en horas críticas para todo un país conmocionado con la internación en terapia intensiva del premier Boris Johnson.
En estos tiempos aciagos, la propia Kate Middleton se asegura de que los principitos llamen a "Gan Gan" -como le dicen a su bisabuela- y al Duque de Edimburgo, de 98 años, con una frecuencia mayor a la que solían. Pero eso no es todo: además, mientras el abuelo estuvo en aislamiento, pintaron tarjetas hechas a mano con deseos de pronta recuperación y las enviaron por correo a Escocia.
Mientras tanto, quienes parecen estar cada vez más alejados de la casa real son Harry y Meghan Markle, ya que la Reina Isabel y el Príncipe Carlos no tienen noticias del pequeño Archie, lo cual pone cada vez más distancia entre ellos. De todas formas, la conexión -al menos- tres de sus nietos de forma diaria los llena de esperanza y los hace llorar de la emoción.