INESPERADO
El increíble misterio que nadie se explica de La Pasión de Cristo
14 años han pasado ya desde que se estrenó en el cine aquella -tal vez innecesaria y demasiado cruda- evocación del suplicio de Cristo en su camino hacia la cruz. La Pasión de Cristo, dirigida por Mel Gibson y protagonizada por Jim Caviezel, estaba destinada a ser, más allá de la polémica que generó, una experiencia religiosa, no tanto para quienes la vieron sino para quienes participaron en todo su proceso de filmación.
Desde un principio, estuvo marcada por una serie de acontecimientos extraños que incluso convencieron al propio Caviezel y miembros del reparto de que había un sentido místico en hacer La Pasión de Cristo. Mel Gibson tenía claro que quería realizar un producto realista, razón por la que decidió que los diálogos de los personajes fueran en latín, arameo y hebreo, lenguas habladas en ese entonces.
Cuando el actor recibió la invitación para interpretar a Jesús, Gibson le advirtió que sería algo muy difícil y que, en caso de aceptar, corría el riesgo de ser marginado en Hollywood. Tras pensarlo durante 24 horas horas, el actor dio su respuesta al director acerca del film: "Creo que tenemos que hacerlo, aunque sea difícil. Y algo más, mis iniciales son J.C. y tengo 33 años. No me había dado cuenta hasta ahora", sentenció.
Lo que siguió después, seguramente fue lo más parecido a un calvario que tuvo que soportar jamás un actor. Su maquillaje, cuyo proceso de aplicación duraba ocho horas, hizo que su piel comenzara a sufrir ampollas. Para la toma del camino al calvario cargó una cruz de 70 kilos. El peso era tanto que le dislocó el hombro, situación que quedó registrada para la pantalla. La crucifixión fue peor: en su afán de realismo, el director lo colgó de la cruz (Mel, ¿eso es legal?)
Durante 15 días, Caviezel permaneció, varias horas suspendido en lo alto. En pleno invierno, con temperaturas bajísimas y apenas cubierto con un taparrabos, sufrió ataques de hipotermia. Intentaba comer algo, pero solo tenía náuseas. El frío le congelaba los labios y terminó con un ataque de neumonía. En una de las jornadas, uno de los soportes de la cruz cedió y magulló aún más su hombro. En otra de las jornadas comenzó una tormenta y sufrió una descarga eléctrica que quemó parte de su pelo aunque sin mayores consecuencias. Para algunos fue un milagro, para otros una cuestión de suerte.
¡Esto y la crucifixión real es casi lo mismo! Y estas son sólo algunas de las estaciones de su propio Vía Crucis, la mitad ante las cuales, cualquier otro actor habría renunciado o pedido, al menos, un equipo de dobles. Pero no Jim: "Voy a continuar. Esto es entre Dios y yo", declaró. Además, aseguraba sentir la presencia de Jesús en el set, y que esa presencia lo guiaba para realizar las escenas. Algunos actores, incluso, aseguran haberse convertido al catolicismo después de participar.
Estigmatizado según algunos y según otros bendecido por su papel de Jesús, lo cierto es que Caviezel jamás renegó de la película. Asegura que aún hoy lo reconocen en la calle por su rol y mucha gente le dice que los ayudó a recuperar su vida de fe. "Eso me da mucha esperanza y alegría”. Y aunque sabe que su figura ya no genera atractivo Hollywood por culpa de este rol, asegura: “Es parte de la cruz que uno acepta al creer en Él. Todos tenemos el deseo de ser queridos, pero deberíamos pedirle a Dios el deseo de la humildad”. Misteriosos son los caminos del Señor.
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