2020-04-14

REALEZA BRITÁNICA

¿¡Los Duques de Sussex atravesados por una maldición o una coincidencia!?

La historia detrás del título

Las coincidencias que unen a los duques de Sussex trascienden el título. Hace dos años se le fue otorgado este ducado al Príncipe Harry por manos de la Reina Isabel II en motivo de regalo de bodas.

El ducado de Sussex no fue elegido al azar. La Reina, al disponerse a buscar un título nobiliario tenía a su alcance el de Clarence, el de Connaught, el de Albany y finalmente el elegido, entre otros. Con una carga profética, que más tarde o más temprano, terminaría cumpliéndose en manos de Harry y Meghan.

El Príncipe Augusto Federico, noveno hijo del Rey Jorge III y tío favorito de la reina Victoria fue quién portó por primera y última vez el título de duque de Sussex antes de Harry. Las coincidencias parecen poco reales. El primer duque también quiso escaparse al extranjero por amor. En ese momento, al serle prohibido su matrimonio con Lady Augusta, una aristócrata diez años mayor, el Príncipe se refugió en el Arzobispo de Canterbury para que le permitiera residir fuera del Reino Unido.

Sin embargo, el arzobispo se negó y el primer Sussex terminó casándose con otra mujer, a quién jamas se le otorgó el título de Duquesa de Sussex. La boda de los últimos duques fue claramente menos conflictiva aunque tuvo sus desencuentros.

Otra coincidencia fue la labor de ambos miembros de la familia real: Tanto Harry como Augusto defendían causas humanitarias –cómo la abolición de la esclavitud y la igualdad de derechos de los judíos- y cuentan con varias organizaciones benéficas.

Augusto aseguraba que este trabajo filántropo le permitió conocer mejor que a otros aristócratas la vida de la gente “común”, la misma afirmación de Harry cuando habla del legado que le dejó su madre, la Princesa Diana.

“La gente se sorprendería de lo corriente que es la vida que tanto William como yo llevamos. Incluso si fuera Rey, haría las compras yo mismo” dijo el menor de los hermanos en una entrevista de hace varios años. La lucha entre las convenciones de la Corte y la manera de ver la vida para Augusto hizo que terminará por romper sus relaciones con la Corona Británica y al igual que Harry, se despidió de los deberes reales sin despegarse del amor que siente por su abuela.

 

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