TODO FUE REVELADO
La pelea de Kate y Meghan incluye envidia, resentimiento y soberbia ¡Un culebrón!
La pelea entre Kate Middleton y Meghan Markle tuvo un buen motivo. Los rumores sobre el distanciamiento de ambas tiene una explicación, y eso se lo debemos a sus ex empleados. Cuando se recién casaron, el príncipe Harry llevó a su esposa a vivir en el palacio de Kensington donde ya hacían vida su hermano William, cuñada e hijos. Pero todo terminó muy mal.
La actriz estadounidense se mudó a la residencia de Harry en los terrenos del palacio de Kensington, la duquesa de Cambridge fue muy amable. Ambas parejas se habían llevado bien al principio. Al hijo menor del príncipe Carlos le encantaba su casa en aquel espacio, pero Meghan lo veía pequeño en comparación con el gran complejo de apartamentos donde viven Kate y William, según revelaron.
Algunos ex trabajadores de la casa real se juntaron para el explosivo libro Kensington Palace: An Intimate Memoir From Queen Mary To Meghan Markle. Allí se cuentan los secretos mejor guardados de las personalidades más mediáticas de la familia real británica. Aunque de la madre de George, Charlotte y Louis no hay nada negativo que reseñar, según parece.
En la residencia real, ubicada en Londres, "no se podía esconder nada de nadie", contó un ex integrante del personal al escritor británico Tom Quinn, cuyo libro se lanzará a finales de este mes. William y Kate Middleton simplemente se negaron a conformarse con los apartamentos que les dieron e hicieron varias reformas. Trasladaron gran parte de sus cosas a una zona desocupada del palacio. Los ex empleados destacaron la amabilidad de la futura reina consorte.
Pero los malos tratos de Meghan al personal despertaron el enojo de Catherine de Cambridge. "Ella se horrorizó cuando (la estadounidense) le gritó a un miembro de su personal; ese fue el comienzo de las discusiones que provocaron la salida del palacio de Kensington hacia Frogmore Cottage", comentó un ex trabajador.
Quinn explica que Meghan exageraba la altanería, que quería ser como Diana, la princesa del pueblo, y por otro lado, buscaba que la gente se pusiera de pie cuando chasqueaba los dedos. Después de recibir llamados de atención, los esposos decidieron irse. Algunos empleados del palacio parecieron aliviados cuando se mudaron a la residencia de Isabel II en los terrenos del castillo de Windsor, donde solo vivieron unos meses por su renuncia a la familia real y posterior mudanza a Canadá, y ahora a Los Ángeles. Kate también respiró aliviada.