2020-05-06

MEMORABLE

¿La tenías? ¡El dia que Sigmund Freud llegó a la luna!

Ayer se cumplieron 164 años de su nacimiento

Cientos de años después, el mote de “El padre del psicoanálisis” continúa persiguiendolo. Sigmund Freud cumplió el día de ayer 164 años. Un hombre con la mente más brillante que existió sobre la tierra, supo encontrar la “cura” para los males mentales. Supo, también darle un lugar a esas angustias que nadie tomaba en cuenta en sus tiempo. Falleció en 1939, debido a un cáncer que lo destruyó físicamente. 

Tan grande fue el legado que dejó el profesional de la salud mental que el día de su muerte sigue siendo recordado por los seguidores del escritor. Nacido en lo que actualmente pertenece a República Checa, en una familia judía, mostró interés en las ciencias desde muy chico. Pasó por la facultad de medicina, sabía hablar varios idiomas y sus consultas eran las más esperadas. De la mano de Theodor Meynert comenzó a incursionar en la psiquiatría, con los conocimientos previos que poseía en neurología.

Aunque fue resistido por muchos colegas contemporáneos por sus métodos de curación, Sigmund Freud siguió adelante. Así fue como, después de años de investigación logró el reconocimiento de todos, con el hallazgo que cambiaría la forma de ver la medicina tradicional, el inconsciente. Casi como una ironía del destino, aquel que implementó el escuchar en silencio al paciente, murió de cáncer de boca proveniente de una extraña enfermedad que lo obligó a someterse decenas de veces al bisturí.

La magnitud de su labor fue clave para las generaciones siguientes. Aún hoy se puede ver a estudiantes que se acercan a la facultad de Psicología para seguir su camino. Pocos saben que el padre del psicoanálisis llegó a la luna, -sí, a la luna- años después de su deceso un cráter en el espacio lunar fue bautizado con su nombre, precisamente en la parte que vemos desde nuestro país en el cielo.

En búsqueda de una solución que no traiga más dificultades físicas a los torturados pacientes fue que Sigmund se abocó a la tarea de investigar. Muchos estudios después encontró una coincidencia en todos, la necesidad de hablar. Así fue como las terapias fueron pasando y las rarezas fueron apareciendo. Una de ellas fue la capacidad de exprimir aquellos pensamientos reprimidos que salían cuando las personas empezaban a hablar sin ser interrumpidos por el médico. Todos los miedos, ideas perturbadoras y traumas se alojaban en un espacio nuevo, el inconsciente. De esta manera, el psicoanalista llegó a las máximas escuelas y quedó en la memoria de todos.

 

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