2020-06-15

INVESTIGACIÓN

El gran neogocio de la pandemia: el empresario acusado de estafar al Gobierno porteño iba a ganar más de $100 millones

El oportunista dueño de la empresa E-ZAY volvería a vender los mismos barbijos que con anterioridad vendió al Gobierno de CABA, quedándose así con una millonaria cifra de dinero

SALTA.- (Redacción Voces Críticas) Según publicó hoy el principal sitio web porteño, Infobae, el finalmente el millonario negocio que tenía pensado llevar adelante el dueño de la firma E-ZAY quedó trunco. Y es que tenía planeado vender los mismos barbijos que con anterioridad había vendió al Gobierno de CABA, quedándose así con una millonaria cifra de dinero totalmente libre de impuestos. Es a raíz de este bochornoso caso que tuvieron que renunciar varios funcionarios públicos.

Con anterioridad Leonardo Morbelli, firmó un "jugoso" contrato millonario con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, aunque a penas una semana después decidió emprender viaje hasta Rosario y así salvar su gran negocio durante la pandemia, pues sabía que su primer proveedor estaba a punto de caerse.

¿La gran estafa? el polémico empresario en cuestión pretendía pagar $210 millones por los mismos barbijos que ya le había vendido al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por $340 millones, quedándose así con una diferencia de $130 millones a su favor y libre de impuestos.

Todo el culebrón inició el pasado 30 de marzo cuando el gobierno porteño decidió comprarle a la empresa E-ZAY SRL, nada más y nada menos que la cantidad de 5.000.000 millones de barbijos por contratación directa.

Un dato que levantó la sospechas del medio de comunicación porteño es que la firma en cuestión no tenía ningún tipo de experiencia en el rubro de la salud y mucho menos se relacionaba con insumos médicos, ya que E-ZAY es una empresa dedicada a la tecnología y al desarrollo de software para educación a distancia.

Según indicaron desde Infobae, la sociedad aparece en los registros públicos a nombre de José Jesús Paladino, no obstante el verdadero dueño es Morbelli. Además, según se desprendió de la investigación realizada por la justicia, a fines de marzo, Morbelli se puso en contacto con Damián Nevi, un falso farmacéutico que terminó preso y con Paula Fernández, una broker, los tres juntos iban a ser los supuestos proveedores.

Ya para el primero de abril, el dueño de la firma en cuestión, recibió en su cuenta del Banco Itaú una transferencia de $162.350.000. Horas más tarde le depositó $60.500.000 a Nevi, que se comprometió a realizar la entrega de 100.000 barbijos dentro de los próximos dos días, 1.500.000 el día 10 de abril y finalmente el resto el 20 de ese mes.

Pasaron los días y comenzaron las excusas por parte de Nevi. la primera fecha de entrega mintió que tenía problemas con ANMAT y no entregaría nada. El 10 estaba prevista la segunda entrega y Nevi le prometió a Morelli que a las 16 horas llegaba el cargamento y que lo iba a entregar el lunes 13. Sin embargo no hubo entrega.

Ya el 16 de abril Nevi le mandó a Morbelli fotos de un camión y dos patentes (GQR y PIN 639). Pero nunca llegaron los barbijos, los empleados de la firma junto a funcionarios del Ministerio de Salud esperaron esa noche en un galpón de OCASA en vano.

Morbelli ya había perdido las esperanzas, igualmente quiso comprarle barbijos al laboratorio HLB Pharma, por lo que firmó un contrato por 5 millones de barbijos con un laboratorio de esa ciudad.

En el documento, al que accedió de manera exclusiva Infobae, el laboratorio de Rosario se comprometía a entregar 5.000.000 de barbijos partes: 1.000.000 entre el 17 y el 20 de abril; 2.500.000 millones entre el 27 y el 30 y 1.500.000 millones entre el 8 y el 11 de mayo.

Morbelli aceptaba pagar un adelanto de $35 millones y un saldo de $175.750. La cuenta final eran $210.750.000 para un producto que el Estado terminaría pagando $340 millones.

Finalmente Morbelli transfirió $48.400.000 para llevarse 1 millón de barbijos y el costo de cada unidad era $40 más IVA ya que se lo vendía a $68 a la CABA. El laboratorio mandó un flete y los trasladó hasta el Ministerio de Salud porteño. Pero el cargamento "rebotó" y volvió como estaba, y es que según reveló una buena fuente, los tapabocas provenían de China y ellos solo querían los producidos en Argentina.

A partir de ese momento hubo tres entregas hasta completar el millón pagado. Cuando Infobae reveló el escándalo, las negociaciones se desmoronaron y por supuesto la plata había desaparecido.

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