ANIVERSARIO TRISTE
A 11 años de su muerte Fernando Peña sigue vivo en la memoria colectiva
Un día como hoy pero del 2009 Argentina se levantaba con la noticia de que Fernando Peña había muerto. El comediante que cambió la vida del humor en el país y que sin dudas fue la inspiración de aquellos arriesgados que años después inundaron los bares con shows de Stand-Up. A 11 años de su muerte, el legado que dejó sigue más vivo que nunca, sus personajes irreales parecen estar más despiertos que antes y la radio lo sigue esperando.
Consumido por el VIH, pasó sus últimos años desde que se enteró de su diagnóstico en 2000, obsesionado por la radio y la creación de nuevos personajes que le darían el paso a la inmortalidad ¡Y si que lo logró!. El humorista uruguayo supo disfrutar una infancia llena de regalos gracias a la buena estabilidad que gozaba en su casa de Montevideo. Aunque no pudo ver mucho a su padre durante esos años, su relación era muy estrecha.
Hijo de padres famosos, su papá fue un reconocido periodista deportivo Pepe Peña, y su madre María José Malena Mendizábal fue actriz. Sus abuelos eran grandes estrellas del espectáculo, desde ahí Fernando Peña comienza a encontrar señales de lo que le deparará el futuro. En busca de nuevos caminos y ya recibido de piloto de avión, encara a Nueva York donde sus ‘criaturas’ -o personajes- empiezan a tomar vida gracias a sus experiencias en el país del norte.
Finalmente, empieza a ejercer como Tripulante a bordo a mediados de los 90’ y la buena suerte pone a Lalo Mir en su camino. El periodista viajaba en el avión cuando de pronto vio a una azafata muy graciosa y atrevida pero enseguida se percató de que la azafata era nada menos que el conductor radial. Gracias a él, la vida de Peña como figura del espectáculo empieza a crecer desmedidamente para ya no frenar más.
Atrevido e irreverente, sus personajes siempre dejaban en evidencia una parte oscura de la sociedad, así como lo hizo con las ‘inalcanzables’ clases altas. Imborrable será el recuerdo del cómico uruguayo que cambió la visión ‘débil’ que se tenía de las personas homosexuales, que no se permitió reprimir sus sentimientos y necesidades por quedar bien con alguien y que llegó a apuntarle con un arma de fuego en la mesa a Mirtha Legrand, cosa que solo él podía atreverse a hacer.