PROTESTAS
Venezuela se ha convertido en el eslogan de quienes rechazan la expropiación de Vicentin
Venezuela es uno de los países con las mayores reservas petroleras del mundo, sin embargo, registra 90% de pobreza y un exilio que supera las 5 millones de personas. Este sábado se llevó a cabo, en distintos puntos de la Argentina, un banderazo para rechazar la medida de expropiación de la empresa Vicentin. El presidente de la Nación, Alberto Fernández, dijo que pretende garantizar la "soberanía alimentaria". Un argumento que esbozó Hugo Chávez en esa nación caribeña.
Ese país tiene más de 20 años con un sistema que se basó en la presión a los sectores empresariales. En 2001 se aprobó por decreto presidencial del chavismo la ley de tierras, la cual preparó el camino para confiscar propiedades privadas. Todo empezó en el año 2005, cuando el mandatario anunció la apropiación de la finca La Marqueseña. Aunque hubo gran revuelo en la opinión pública, se siguió aplicando ese método llamado "Chaz".
El ex jefe de Estado venezolano primero aplicó la regulación de precios y luego denunció que el sector comercial "especulaba" con los precios. Y decidió expropiar empresas como Lácteos Los Andes, Café Madrid e industria Monaca. Así como las cadenas de supermercados Éxito y Cada. Por otro lado, hizo que Petróleos de Venezuela financiera la red de mercados Pdval. También creó otra red de comercios del estado llamada Mercal.
Hugo Chávez planteó que los trabajadores debían asumir las riendas de las empresas expropiadas, pero la realidad fue distinta. Militares de distintas fuerzas fueron designados en las gerencias de esas compañías, y muchas se fueron a la quiebra, cuando siempre se defendió "la soberanía alimentaria". También expropió medios de comunicación. El caso más emblemático, el canal Radio Caracas Televisión. También tomó más de 30 emisoras radiales.
El líder del socialismo del siglo XXI impuso su línea de pensamientos en esas estaciones confiscadas y amasó más poder. Chávez murió en 2013, pero su sucesor, Nicolás Maduro, endureció sus prácticas. Ahora Petróleos de Venezuela no es capaz de garantizar el suministro de gasolina en su propio país, y, en promedio, los venezolanos han perdido 10 kilogramos de su peso corporal por la grave escasez de alimentos.