2020-07-01

ATENCIÓN

La Caldera: Un ejemplo del fracaso de la vieja política

La crisis institucional alcanza niveles preocupantes
Por Redacción Voces Críticas

SALTA.- (Redacción Voces CríticasEn el municipio de La Caldera se vive un conflicto de características insólitas, tanto por la naturaleza del mismo como por su duración. La revocación de media docena de contratos por parte del intendente, Daniel Zumbay, que habían sido confirmados por su antecesor en el mes de noviembre del año pasado, desencadenó una crisis institucional que ya alcanza ribetes preocupantes.

No se trata de un conflicto de fondo siquiera, es apenas un tema laboral que con un poco de ingenio, de inteligencia y sobre todo de buena voluntad por parte del Ejecutivo municipal no habría pasado de un problema administrativo. Pero el capricho del intendente en mantenerse pétreo frente al reclamo está paralizando a todo un pueblo y exponiendo la mala praxis política de un funcionario que si bien nuevo, ya ingresó en el terreno de los advenedizos.

La Caldera en estos momentos es la muestra más acabada de la vieja política, aquella del caudillo de estancia, del funcionario que asume y se apropia literalmente de una parcela de territorio donde pretende ejercer su voluntad, olvidando que no es más que un simple mandatario de los vecinos.

El caso de Daniel Zumbay expone la necesidad de pensar otras formas de gestionar la política y muestra el fracaso del viejo formato de un intendente con asesores arrimados a dedo o bien improvisados “politólogos”, incapaces de advertir el signo de los tiempos. La política cuando asumió Zumbay hace siete meses ya no existe. Hay que mirar hacia otras formas de gestión.

La integración entre público y privado podría haberle dado una solución a La Caldera, por ejemplo. O bien, un modelo de descentralización o tercerización de tareas, habrían zanjado una situación que pudo tener una resolución sencilla.

Llama la atención también la ausencia de los legisladores locales que no se han hecho presentes para mediar en esta situación. Sólo el Concejo Deliberante caldereño supo pronunciarse tras presentar propuestas alternativas a la crisis al intendente, quien luego de acordar con el Cuerpo legislativo faltó a su palabra desairando a los concejales quienes hicieron público su repudio a tal actitud.

Este conflicto pone en evidencia la falta de preparación política de quienes acceden a los cargos públicos. La política se nutre de sentido común y en estos días exige además de una preparación diferenciada, porque de otra manera los pueblos gobernados por personas elementales, están condenados a quedar irreversiblemente en el pasado.

La Caldera es un Nudo Gordiano que al parecer nadie sabe desatar. Es de esperar que la razón llegue antes que una solución al modo de Alejandro Magno de partirlo a la mitad, que en el caso de este municipio podría ser la intervención.-

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