2023-04-28

Un gran antecedente

La coronación de Isabel II: los motivos que hicieron de este evento uno colosal y difícil de superar

A pocos días de la coronación de Carlos III, se recuerda el último suceso de este tipo
Por Redacción Voces Críticas

La coronación de Carlos III va a ser dentro de 6 días. Será un evento histórico ya que marcará el primer evento de esta magnitud en la familia real británica desde el momento en el que se ungió a Isabel II como reina, 70 años atrás.

Demasiados eventos transcurrieron en este lapso de tiempo: la guerra fría, la caída de la Union Soviética, el Brexit; el avance de la televisión, el nacimiento de internet, el comienzo de la era del streaming; los sucesivos cambios de gobierno y una modificación profunda a nivel de geopolítica internacional. 7 décadas es mucho tiempo.

En aquel momento, era el año 1953. El padre de Isabel II, Jorge VI, había muerto el 6 de febrero de 1952. El rol de monarca pasó a ella al instante, pero como en esta ocasión pasó un tiempo hasta la coronación. Esta se realizó 14 meses después, el período de luto oficial tras la muerte de un monarca.

De esta forma, se puso como fecha el 2 de junio de 1953. Fue la primera vez que un evento de esta característica pudo ser más accesible al público general, ya que se transmitió por televisión, algo para muchos impensable dado el caracter sagrado de la ceremonia. Así, la transmisión pudo verse por todos los países de la Commonwealth.

 

La Abadía de Westminster, el histórico espacio en el cual se realizaron ya muchísimas coronaciones, cuenta con una capacidad de 2000 invitados -precisamente el número de asistentes para la actual ceremonia de Carlos III-, pero llegaron a haber en su interior nada menos que 8000 personas.

La monarca inglesa llevó un vestido bordado con los emblemas de los diversos países de la Commonwealth y una capa de terciopelo en donde también estaban cosidos símbolos de paz y prosperidad.

Al sentarse en el trono, los obispos le entregaron diversas reliquias: la Biblia, una patena, un cáliz, para luego colocarle la corona de San Eduardo y entregarle el orbe, una esfera de oro hueva que simboliza el papel de defensora de la fe, y el cetro, el cual representa el poder de una monarca.

Tras el suceso, recibió la inclinación de su marido, Felipe de Edimburgo, y la ovación de miles de personas. Luego, comenzó su procesión de retorno al Palacio de Buckingham: un sendero de 8 kilómetros que duró 45 minutos. Al arribar, la flamante reina y el rey consorte salieron al balcón a saludar a la multitud reunida.

La ceremonia duró cuatro horas y fue contemplada por alrededor de 27 millones de espectadores en televisión y escuchada por más de 11 millones en la radio. ¿Llegará la futura coronación de Carlos III a semejantes récords?

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