Escándalo
Adiós a la piscina climatizada y a la calefacción: la brutal razón por la que el rey Carlos III achicó sus gastos
Aunque el rey Carlos III se muestra muy comprometido con su rol dentro de la familia real, los problemas no le dan tregua. En esta oportunidad, se reveló la cifra que gastó la Casa Real durante el último año, para sostener los lujos y comodidades de los integrantes de la corona y, debido al ostentoso número, el esposo de Camila Parker no tuvo otra opción que modificar el manejo de la residencia y limitar sus caprichos para evitar comentarios negativos por parte de los británicos.
Pese a que el hijo de la reina Isabel II busca generar una imagen más austera y discreta en cuanto a lo económico, lo cierto es que aún tiene mucho trabajo por hacer. Según las cuentas de la Casa Real, en los últimos doce meses se gastaron más de 100 millones de libras esterlinas en el mantenimiento de su palacio principal y otras residencias, lo que llevó a Carlos III a tomar algunas drásticas decisiones. Informa Voces Críticas
La primera tiene que ver con bajar la calefacción de todas las residencias que pertenecen a la familia real de Reino Unido. Carlos III busca limitar sus gastos y es por eso que, durante el invierno, está terminantemente prohibido que se utilice la calefacción a más de 16 grados, sobre todo en las propiedades que están desocupadas. Otra modificación que implementó tiene que ver con su piscina personal, que ya no será climatizada debido a que está en desuso. La misma suerte corrieron las históricas lámparas de Buckingham, que fueron sustituidas por modelos más modernos.
Según Michael Stevens, el encargado de llevar los números de la familia real, el rey Carlos III no solo busca achicar gastos, sino también cooperar con la sustentabilidad del medio ambiente. Para el esposo de Camila Parker no tiene sentido mantener ciertas comodidades que están en desuso y que cada vez cuestan más dinero -en el último periodo, las cifras de mantenimiento de las residencias reales aumentaron un 5%-.
De hecho, el rey Carlos III fue advertido por Stevens, quien le comunicó que, este último año, la familia real excedió el gasto permitido, debido a que recibe -por parte del estado británico- 86 millones de libras esterlinas para el mantenimiento de sus residencias y la realeza superó ese número alcanzando los 107 millones. De todas formas, también se dejó en claro que hubo gastos extraordinarios que tuvieron que ver con el fallecimiento de la reina Isabel II, como por ejemplo su funeral -que costó casi dos millones- y el Jubileo de Platino de la reina, entre otros.