2023-06-30

Descontrolado

Letal humillación contra la reina Sofía: Juan Carlos I recibe en Abu Dabi a una antigua amante

El rey emérito de España se encuentra muy bien acompañado
Por Redacción Voces Críticas

Pese a la avanzada edad de Juan Carlos I, su nueva vida en Abu Dabi le ha permitido tomarse libremente ciertas licencias del matrimonio. Alejado de Sofía de Grecia, recientemente se descubrió que el emérito español está muy bien acompañado por una de sus amantes del pasado y que, pese a los problemas de salud que padece, aún tiene deseos de aventurarse con otras mujeres.

El padre de Felipe VI jamás ha ocultado su inmoral actitud dentro de su matrimonio. Al esposo de Sofía de Grecia, Juan Carlos I, se le han conocido cientos de amantes e, inclusive, algunos amores verdaderos como es el caso de Corinna Larsen. Sin embargo, quien le hace buena compañía en su estancia en el país árabe es Marta Gayá, con quien tuvo una apasionada historia de amor en el pasado.



Según trascendió recientemente, gracias al gran poder e influencia que Juan Carlos I posee en Abu Dabi no ha tenido que ocultar las constantes visitas de Gayá, quien ha decidido ser su pilar fundamental durante los últimos años. Pese a que ha mantenido un perfil muy discreto, la española visitó al emérito incontables veces, mediante vuelos costeados por el propio monarca español. Informa Voces Críticas

A diferencia de Sofía de Grecia, que aún no visitó a su esposo en el país árabe, Marta Gayá ha destinado buena parte de su tiempo para acompañar al padre de Felipe VI en sus compromisos laborales y, por supuesto, en sus viajes de descanso. A su vez, también ha sido de gran ayuda para el emérito en sus momentos más complicados, como las citas con su médico de cabecera o los tratamientos que lleva adelante para cuidar su salud.



El único momento en el que Gayá no está junto a Juan Carlos I es cuando la infanta Elena y la infanta Cristina viajan a Abu Dabi. Pese a que siempre han apoyado la pésima conducta de su padre, jamás han tenido un trato directo con sus amantes, por respeto a la reina Sofía. Quienes sí son testigos cercanos de este romance prohibido son los guardaespaldas del emérito, que cumplen con la tarea de evitar que se difundan fotos de la pareja. 

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