Realeza
El rey Carlos III en aprietos: toma estas medidas desesperadas para mantener en pie la corona británica
Desde que accedió al trono, el rey Carlos III se encontró con un panorama adverso. El pueblo no lo apoya, ni le da legitimidad a su reinado. A tal punto que no pudo sostener la popularidad que ostentaba la reina Isabel II. Ante esto, debió tomar una serie de medidas desesperadas que le permitan mantener a flote a la realeza.
El palacio de Buckingham ha dado a conocer que el rey Carlos III ha adoptado varias medidas tendientes a reducir los gastos de la familia real. Uno de los cuestionamientos que suenan más fuertes y hacen tambalear a la corona es el alto costo que demanda su funcionamiento. Por ello, ha decidido que las celebraciones y actos que tengan que ver con la familia real sean más austeros. La coronación fue un claro ejemplo, pero eso no es todo.
Debido a que la popularidad del rey Carlos está en decadencia, se ha decidido tomar una medida insólita. El monarca ha decidido emprender una gira oficial acompañado de su nuera Kate Middleton. Es que ella es la que mejor popularidad ostenta en estos momentos. Está claro que Camila Parker y el príncipe Guillermo también formarán parte de esa gira, pero Middleton tendrá un mayor protagonismo.
Si bien la gira apuntará a levantar la imagen del esposo de Camila Parker y la familia real, se advirtió que la misma será muy austera. La idea que la corona reduzca sus gastos lo máximo que pueda.
Hay más, en el afán de generar más recursos para sostener el funcionamiento de la corona británica, Carlos III ha tomado otra medida desesperada. Decidió que el castillo de Balmoral se abra al público en veranos. De esa manera se generarán más ingresos para la corona. Además, no se descarta que se tome similares medidas con otras propiedades de la realeza. Informa Voces Críticas.
Lo cierto es que las continuas protestas contra la realeza británica han hecho que el rey Carlos comience a elaborar estrategias que le permitan levantar su popularidad y sostener a la realeza. Es que cada vez son más y más fuertes las voces que se levantan para protestar contra la monarquía británica.