Implacable
El fuerte disgusto de Gran Hermano: un jugador fue castigado por incumplir la regla más importante del juego
La última gala de Gran Hermano, en la que se terminó de acomodar la placa de nominados, generó una fuerte repercusión en el público debido a que, por primera vez, el Supremo mostró su disgusto por el comportamiento fuera de lugar de sus visitantes. Pese a que el dueño de la casa suele ser muy paciente con los jugadores, en esta ocasión dejó a la vista que está harto de que no cumplan con las reglas.
Aunque es poco habitual que Gran Hermano cambie el tono de su voz o su forma de expresarse, durante la noche del jueves se comunicó con los competidores y les preguntó de forma tajante e irónica: “Me gustaría saber si yo me expreso en un idioma incomprensible para ustedes o si mis mensajes son poco claros.”.
Acto seguido, Gran Hermano expresó que no entendía cómo, después de dar tantas advertencias, sus visitantes continuaban cometiendo las mismas faltas. Al explicar que, luego de sancionar a Joel y Nicolás por no usar el micrófono, otro participante cometió el mismo error, Emmanuel se dio cuenta de que la charla iba dirigida a él.
Pese a que Gran Hermano dejó a la vista su fuerte enojo, el excéntrico estilista comenzó a reírse en medio del comunicado y a hacer ademanes extraños. Por esa razón, el Supremo detuvo su discurso y lanzó: “La verdad que no es nada gracioso”, dejando a la vista la falta de respeto de Emmanuel. Informa Voces Críticas
Luego de exponer al rebelde jugador, Gran Hermano le comunicó que estaba nominado, una de las sanciones más habituales que ha utilizado el Supremo en esta nueva edición. De esta forma, el estilista de la casa más famosa debió sumarse a la multitudinaria placa, que luego del castigo pasó a ser de diez jugadores.
Finalmente, los participantes de Gran Hermano que quedaron con un pie fuera de la competencia son Paloma, Florencia, Darío, Damián, Mauro, Rosina, Martín, Catalina, Virginia y Emmanuel. Será el público, con su voto negativo, el que decida quién debe despedirse del certamen para nunca más volver.