REALEZA
La estrategia de Federico de Dinamarca para curar heridas con la reina Mary: adiós Genoveva
En un intento por reparar su matrimonio con la reina Mary tras el polémico affaire que lo vinculó con Genoveva Casanova, Federico de Dinamarca ha ideado una estrategia especial para este 56° aniversario.
Lejos de los regalos tradicionales, el monarca danés ha decidido obsequiar a su esposa con un presente de gran valor simbólico: la distintiva y valiosa cruz de la Orden danesa, de la cual el rey es el Gran Comandante.
Esta condecoración, que representa el grado más alto dentro de dicha organización, ha sido otorgada previamente solo a otras siete personas de su círculo más cercano, entre ellas la reina Margarita y el príncipe Joaquín. Ahora, la reina Mary se une a este selecto grupo, luciendo con orgullo esta pieza de joyería compuesta por una cruz blanca esmaltada, con borde rojo y dorado, y decorada con piedras preciosas.
Según la tradición, este reconocimiento implica que, tras el fallecimiento de su portador, la insignia debe ser devuelta a la Orden para que otra persona tenga el honor de usarla. Por lo tanto, el gesto del rey no solo representa un intento de curar las heridas de su relación, sino también un legado que perdurará más allá de su propia vida.
Este acto simbólico se produce en un contexto delicado, luego de que trascendiera públicamente el supuesto affaire del monarca con Genoveva Casanova, lo que había mermado la imagen de la pareja real y su vínculo matrimonial. Ahora, con este presente cargado de significado, Federico de Dinamarca busca zanjar los rumores y reconstruir la confianza con su esposa.
"Es un regalo que va más allá de lo material, es un gesto que representa el deseo de Federico de Dinamarca de honrar y respaldar a la reina Mary en un momento difícil", explica una fuente cercana a la Casa Real danesa. "La cruz es un símbolo de su compromiso inquebrantable con ella y con la corona, y un intento de cerrar ese capítulo turbulento".