Una cara dura
Abuelita con dificultades motrices fue estafada por su inquilina: una familia salteña está desesperada
SALTA (Redacción Voces Críticas) La situación habitacional en Salta -al igual que en resto de la región- es una cuestión que, hasta el día de hoy, las normativas no le permiten establecer un orden certero. La situación económica del país junto con las avivadas argentinas generan un cóctel en el que se camina siempre al borde de la cornisa poniendo en jaque los derechos de los inquilinos en perjuicio de los dueños. Es así que Voces Críticas recibió una dura denuncia proveniente de una familia salteña del barrio Limache.
Hace un tiempo, Gomez Judith y Leonardo Di Carlo comenzaron un vínculo contractual con Ana María, una salteña mayor de edad con problemas de salud, en la que la pareja se comprometía a alquilar el inmueble y, a cambio, retribuía de forma económica con $340.000, dinero que sería abonado en por mes y de manera consecutiva. Sin embargo, esto no sucedió.

“Hace 7 meses que no están pagando el alquiler”, comenzó diciendo una de las entrevistadas ante los micrófonos de este medio. La propietaria hizo la denuncia correspondiente ante la justicia por lo cual se llegó a la instancia de mediación en tres oportunidades, arrojando como resultado el rechazo por los locadores.
Como consecuencia de esta situación, la familia salteña pide el inmediato desalojo ya que se ven perjudicados con la adquisición de deudas. Ana María es una persona mayor que, por sus problemas de salud que influyen en su motricidad, requiere la atención continua de cuidadores y medicamentos imposibles de costear si no reciben la prestación económica por el inmueble que fue rentado de buena fe.
No obstante, el contrato de alquiler se realizó de manera verbal en la que las partes acordaron términos y condiciones, pero a las palabras se las llevó el viento y las irregularidades comenzaron a aflorar. Como era de esperase, la versión proveniente de la parte acusada asegura desconocer el destino del dinero del alquiler, alegando que no fueron notificados de la gravedad del estado de salud de la abuelita.
Como contrapartida, la familia damnificada recibió una medida perimetral en la que no se le puede acercar a menos de 200 metros. Esta denuncia surgió cuando las locatarias fueron hacia su departamento a reclamar lo que les pertenece.
Agresiones y maltrato
El día en el que Ana María y sus hijas se acercaron a su propiedad para hablar en buenos términos con la implicada en cuestión, sólo recibieron agravios y amenazas. “La casa está destrozada. Nos dijeron cosas horribles”, contó con angustia una de las herederas de la mujer mayor. Asimismo, detalló cómo Judith le tiró golpes de puño a la abuelita en sillas de ruedas. Gracias a la intervención de la cuidadora de su madre, la mujer se salvó de caer rodando por las escaleras. Por la conflictiva situación debió intervenir personal policial para mediar con la situación.
Finalmente, la señora teme no poder recuperar su departamento producto de las malas intenciones de esta pareja que estarían viviendo en el lugar en carácter de ocupas. Ante esto, las hijas de la víctima llevarán a cabo un juicio por desalojo, situación procesal que lleva un tiempo de entre 6 a 9 meses.
Pero, de acuerdo con sus testimonios, la denunciada tiene contactos con la policía de Limache por lo que afirmaron que, pese a realizar varias denuncias, las mismas nunca llegaron a la fiscalía para ser revisadas ante un juez. Informa Voces Críticas.