Nadie la escucha
Un drama que no cesa: salteña desesperada denunció a la Defensoría Civil por engañarlos y firma involuntaria de documentos
SALTA (Redacción Voces Críticas) Hace tan sólo unas semanas, una salteña que tiene un hijo con discapacidad se contactó con Voces Críticas para contar el terrible pesar que tiene en materia habitacional: la justicia la quiere desalojar del lugar en donde vive hace más de 29 años. Sin respuesta alguna y paseándose por cuánta oficina gubernamental está a su paso, Silvia volvió a solicitar los micrófonos de este medio para que alguien escuche de una vez por todas sus reclamos y le brinden una solución.
Esta mujer que vive en el barrio Cerrillos es madre de un niño con discapacidad. “Fui a la Defensoría Civil Número 3, que es la Defensoría de Menores porque yo tengo un niño menor de 10 años con una discapacidad y la Defensoría de Menores me sale diciendo que yo no tengo ningún niño”, exclamó con suma indignación la denunciante.

Como si esto fuese poco, acusó a la Defensora Civil N°7 Rossana Sangari que le hizo firmar “un convenio de desocupación en el año 2017”. Esta funcionaria le fue designada de oficio a Silvia cuando expuso su caso, pero, según sus declaraciones, la engañó y le hizo firmar un papel en el que decía que ella se iba a retirar de ese lugar. “Me jugó en contra”, sollozó. Además, aseguró que Sangarí la amedrentó, la insultó, la “basureó” y hasta incluso la amenazó, motivo por el cual tuvo que acudir a otra representante del Estado. “Fue tanto el maltrato de ella hacia mi persona que tuve que recurrir a otro defensor para que me represente”, dijo.
Silvia, convencida, aseguró que esta abogada es amiga del abogado de la otra parte, por eso tuvo esa representación legal que la perjudicó emocional y judicialmente. También resaltó el “acomodo” que hay en la Ciudad Judicial: “Si vos ahí no tenés amistades, no sos nada, no hacés nada”. La salteña necesita que alguien atienda con urgencia sus necesidades ya que se trata de una situación de extrema vulnerabilidad en la que un niño con discapacidad se quedará sin un techo que lo albergue y con una madre desamparada por la justicia.
El momento del engaño
La mujer contó que recibió engaños por parte de la abogada en cuestión. Al momento de firmar los papeles de representación legal, Silvia aseguró que firmó una doble hoja en la que presuntamente se trataba del contrato de patrocinio legal. No obstante, al parecer, se trataba de un documento en el cual ella acepta el desalojo de su vivienda.
Al momento de exponer su caso ante la institución correspondiente, le dijeron que si ella denunciaba a Sangari podía ir hasta “presa”. En este marco, resaltó la violencia institucional a la que se enfrentan cientos de personas que acuden a la Ciudad Judicial en búsqueda de la resolución de sus problemas.
En cuanto a la Defensoría de Menores, Silvia también tuvo severos inconvenientes con la situación en la que aparecía su hijo en el expediente. Vale recordar que el niño es menor de edad y tiene 10 años, por lo que las agentes estatales que la atendieron aseguraron que el pequeño ya era mayor de edad, desconociendo por completo el estado de su expediente médica en el cual consta el certificado correspondiente junto con el documento nacional de identidad y la partida de nacimiento.
La salteña está buscando una solución favorable para ella y para su hijo con discapacidad, razón por la cual, a modo de conciliación averiguó una vivienda para alquilar, pero la cual se desocupa recién en dos meses. Por ello es que Silvia necesitó una prórroga, la cual no fue otorgada ya que la Defensoría Civil N°3 desconocía por completo el grado de situación en el que se encuentra ella y el niño.
“Hablamos con ellos y me dijeron que no, que no había menores por lo que el desalojo era inminente. Después me dijeron que ellos no habían visto el certificado de discapacidad, cuando yo presenté todos los papeleríos”, expresó con indignación.
Amenazas y piedrazos
Finalmente, la salteña que eligió Voces Críticas para exponer su caso contó el calvario que está viviendo desde que decidió hacer público su caso. Desde que contó a viva voz lo que padece, el presunto dueño del inmueble, Simón Peloc, junto con otras personas no identificadas intentan amedrentarla y asustarla mediante el lanzamiento de piedras a su vivienda. “Yo le pido a la justicia que me de dos meses. Yo me quiero ir de ahí. Vivir ahí se ha convertido en una tortura”, sentenció. Informa Voces Críticas.