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Desmantelamiento de vías del tren en el norte salteño: saqueos y contrabando
SALTA (Redacción Voces Críticas) En el norte salteño el desmantelamiento de las vías del tren continúa marcando un capítulo sombrío en la historia ferroviaria argentina. Los ramales como el C25, que conectaban Embarcación con Formosa, y el C15, entre Perico y Salvador Mazza, eran esenciales para la integración de muchos pueblos, movían su producción y apuntalaban su economía local. Sin embargo, tras el colapso del sistema ferroviario en los años noventa, estos ramales quedaron abandonados y ahora están siendo saqueados. La infraestructura que una vez sostuvo a estas comunidades está siendo desmantelada y vendida como chatarra.
El saqueo de las vías del tren no es un fenómeno reciente. En 2020, se descubrió que caños destinados al Gasoducto del NEA habían sido desviados y utilizados como comederos de vacas, un robo similar en magnitud al saqueo actual de las vías del tren. Estos caños, que costaron 5.000 dólares cada uno, terminaron en manos de contrabandistas y en el mercado negro. La situación se agravó con la intervención del municipio de Aguaray y la destitución de su intendente, Jorge Prado, por su implicación en el robo. Este saqueo también dejó a millones de argentinos en el norte del país sin gas, debido a que la obra de interconexión regional quedó inconclusa.

En los últimos años, las autoridades han llevado a cabo múltiples operativos para frenar el saqueo de las vías del tren. Destacamentos de la policía en Rivadavia, San Martín y Orán han confiscado kilómetros de rieles, herramientas y vehículos relacionados con el desmantelamiento. Sin embargo, los rieles siguen siendo cortados, cargados en camiones y trasladados a Bolivia, evidenciando fallos graves en los controles fronterizos.
La ocupación irregular de la frontera norte ha facilitado el contrabando. Fincas, galpones y viviendas en la frontera entre Salvador Mazza y Yacuiba han servido como refugios para contrabandistas y narcotraficantes. Las autoridades enfrentan grandes desafíos para mantener la seguridad en esta zona, donde el tránsito de mercancías ilegales es casi incontrolable. La falta de presencia y control en estos puntos críticos permite que las vías del tren saqueadas y otros productos contrabandeados crucen a Bolivia con relativa facilidad.

El problema ha llegado a un punto crítico en lugares como Campo Durán, donde la comunidad chané y la escuela local están preocupadas por el aumento de la actividad delictiva y el riesgo para la seguridad de los residentes. Virginia Cornejo, Directora Nacional de Vigilancia y Control de Fronteras, ha abordado estas preocupaciones y está trabajando con Gendarmería y otras fuerzas de seguridad para reforzar el control en la frontera y combatir el saqueo. Informa Voces Críticas.