2024-09-08

REALEZA

Máxima de Holanda y el estricto protocolo que debe seguir en su vestimenta

Conocé el estricto protocolo de vestimenta de la reina: un balance entre tradición y modernidad.
Por Redacción Voces Críticas

En el ámbito de la realeza, el protocolo de vestimenta es un aspecto esencial que define la imagen y la percepción pública de sus miembros. Y Máxima de Holanda es un claro ejemplo de cómo unir estilo personal con las normativas que rigen su papel. En una reciente entrevista, el reconocido diseñador argentino Benito Fernández compartió detalles sobre el estricto código de vestimenta que sigue la reina desde su ascenso al trono.

Fernández, quien ha sido una figura clave en la vestimenta de Máxima, reveló que aunque el contacto es más complicado que cuando era princesa, sigue enviándole vestidos que reflejan su personalidad y estilo. “Le sigo mandando vestidos, pero no tanto como cuando era princesa, ahora es un poquito más difícil el contacto”, confesó. A pesar de los desafíos, el diseñador destaca la admiración que siente por la capacidad de la reina para representar a la mujer moderna, basada en su compromiso social y familiar.

La reina Máxima no solo es una figura pública, sino que también es vista como un símbolo de la lucha por los derechos de las mujeres, lo que marca una diferencia en cómo se percibe su vestimenta. “Es una mujer que labura, cuida a sus hijas y representa a la mujer de hoy”, afirmó Fernández. Este enfoque ha llevado a que su guardarropa no solo cumpla con las exigencias del protocolo, sino que también exprese su autenticidad y espíritu libre.

A lo largo de su reinado, la esposa del rey Guillermo ha mantenido una relación especial con ciertos colores y estilos, lo que la ha llevado a elegir frecuentemente a Fernández para sus atuendos. Un ejemplo destacado es un vestido rojo, que ha lucido en varias ocasiones y que fue exhibido en conmemoración del décimo aniversario del Principado en Holanda. Esto demuestra que la vestimenta de la reina no solo tiene un significado ceremonial, sino también un valor emotivo y personal.

Sin embargo, el protocolo de vestimenta impuesto a la reina es estricto. Según Benito Fernández, hay normas que no se pueden ignorar: las faldas deben llegar a la rodilla en los vestidos cortos, y los escotes tienen que ser sobrios. “No a los tajos”, enfatiza el diseñador, lo que deja claro que, aunque haya espacio para la creatividad, el respeto al protocolo sigue siendo fundamental.

Un detalle que resalta la dualidad entre su vida pública y personal es el brazalete que lleva consigo, representando la silueta del mapa de Argentina, realizado por la gemóloga argentina Lizy Fracchia. Este accesorio, que usó durante su viaje oficial a Estados Unidos, simboliza su conexión con su país natal y su papel como reina. En resumen, la reina Máxima de los Países Bajos se convierte en un modelo a seguir no solo por su estética, sino también por el equilibrio que logra entre el deber real y su autenticidad personal.

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