Por Franco Alvarado
El naufragio silencioso de Rita Guevara: mientras Cafayate se desmorona, el 'Círculo Rosa' disfruta del poder
SALTA (Por Franco Alvarado) Parece que en Cafayate la política municipal ha adquirido tintes de telenovela barata, pero con consecuencias mucho más serias. Mientras los servicios públicos se desmoronan y la basura se acumula a la par de los turistas, la intendente Rita Guevara parece estar más preocupada en mantener contento a su "Círculo Rosa" que en gobernar.
El reciente episodio de la renuncia de Juan Chachagua, apodado como el “Cacique Pluma Rota”, quien pasó de ser secretario de gobierno a ser relegado a un oscuro rincón de Obras Públicas, es sólo la punta del iceberg. Chachagua, uno de los artífices que ayudó a catapultar a Guevara al poder, decidió irse con un portazo y enojo público. ¿Y quién sigue en el tren del exilio? Pues parece que un tal Burgos, que sería un autopercibido "Chef", que además habría facturado alegremente servicios de catering a la mismísima municipalidad, a pesar de ser funcionario. Por supuesto, violando cualquier atisbo de ética, pero con la complacencia de la intendente.

Mientras tanto, el "Círculo Rosa", formado por “Las Clotas", como las conocen en el pueblo —la guardia de hierro femenina de Guevara— sigue haciendo y deshaciendo enroques dentro del gabinete como si de una partida de ajedrez se tratara, manteniendo el control absoluto del municipio, como si este fuera su feudo personal. ¿Y la intendente? Bien, gracias. A ella el desmadre generalizado no parece preocuparle demasiado.
Cafayate, por su parte, va en caída libre. Los servicios públicos están cada vez más deteriorados, y la intendente, en su sapiencia, sigue sin convocar a la Comisión de la Serenata. La Auditoría, como es costumbre, permanece en un sospechoso silencio ante las irregularidades denunciadas por el Concejo Deliberante de la anterior edición del evento, y los concejales parecen haberse contagiado del síndrome del "silencio cómplice", ya que no se animan ni a levantar el dedo para presentar una denuncia penal por los escandalosos informes y escándalos que adornan la supuesta gestión municipal de Guevara.

Y por si no fuera suficiente, ya corren rumores, de que ante el fracaso económico de la Serenata 50 años, se estaría hablando de una posible privatización de la Serenata; según la fuente que filtró esta información, “Que la Serenata pase a manos privadas es un tema que está a la vuelta de la esquina”, dijo quien pidió el anonimato para evitar los efectos de la conocida furia de Guevara.
Parece que no habrá más música en las plazas públicas, solo en exclusivos escenarios pagados por los de siempre. ¿Y mientras tanto qué pasa? Los turistas, desorientados, tienen que conformarse con almorzar en locales cerca del mercado, donde las ratas y las alimañas se dan cita diaria en el festival de la inmundicia. Un espectáculo propio de la gestión Guevara.

Para poner la cereza en este grotesco pastel, una reciente encuesta revela que el 31% de los jóvenes de Cafayate sufre disturbios mentales y demanda ayuda urgente. Eso sí, nadie en el gobierno local parece enterarse, ni mucho menos actuar. Aquí una pregunta incómoda: ¿Estarán la intendente y su equipo contemplados en ese porcentaje? Viendo cómo va todo, no sería descabellado pensar que sí.
Mientras tanto, Cafayate sigue hundiéndose, en manos de una gestión que parece más preocupada en sus pequeños feudos de poder que en el bienestar de su gente. Y así, entre enroques, renuncias y basura, el municipio se sigue desgranando. Quizás cuando ya no quede nada, algunos se den cuenta de lo que realmente importa. Pero claro, para eso, primero habría que mirar más allá del "Círculo Rosa". Informa Voces Críticas.