No lo soportó más
La polémica actitud de Renato Rossini en el debate de Gran Hermano: sacó de quicio a Santiago del Moro
Renato Rossini se ha convertido, sin lugar a dudas, en el participante más polémico y cuestionado de la historia de Gran Hermano en Argentina. El domingo pasado, fue eliminado con un impresionante 92,3% de los votos en una placa multitudinaria, un porcentaje que dejó en claro su baja popularidad. Sin embargo, su participación en el debate del lunes solo empeoró su imagen ante el público.
Durante su paso por el estudio de Gran Hermano, Rossini no logró pasar desapercibido por sus actitudes. No dejó de observarse en los monitores, preguntando constantemente cómo se veía en pantalla. Al momento de responder las preguntas del panel, su falta de seriedad quedó en evidencia: divagaba, cambiaba de tema o simplemente se limitaba a sonreír sin dar respuestas concretas. En ese contexto, Santiago del Moro, conductor del programa, comenzó a mostrar signos de impaciencia.
Ante la situación, Del Moro le indicó a Rossini que, tras el corte publicitario, debía tomar una decisión importante: elegir a un participante de la casa para anularle los votos en la próxima gala de nominación. Pero al regresar del corte, que había durado más de 30 minutos, Renato seguía sin dar una respuesta concreta. “El corte duró 38 minutos, Renato”, exclamó el conductor visiblemente molesto, mientras los panelistas no podían contener las carcajadas. Informa Voces Críticas.
Lejos de acelerar su decisión, Rossini continuó divagando, gesticulando y prolongando el momento, lo que empezó a generar un ambiente de tensión en el estudio. La paciencia del conductor del reality, ya agotada, lo llevó a lanzar un comentario irónico: “¿Vos estás bien? Decime a quién le anulás los votos o hago que nomine Laura Ubfal”, sentenció, entre la risa del panel.
Finalmente, tras varias vueltas y gestos de indecisión, Renato mencionó a Andrea como la elegida para anular sus votos. Pero a esas alturas, su actitud ya había logrado irritar no solo al conductor, sino también a buena parte de los panelistas.
La actitud de Rossini durante su eliminación y posterior participación en el debate solo confirmó su estatus como uno de los concursantes más controvertidos y menos queridos por el público, dejando huella en esta edición de Gran Hermano.