2024-12-30

Irreparable pérdida

Tras seis meses de complicaciones de salud falleció Jorge Lanata: un gigante del periodismo argentino

Hoy la Argentina pierde un ícono de la comunicación y su legado dejará huella en todos los que lo conocieron
Por Redacción Voces Críticas

El periodista Jorge Lanata falleció este lunes tras un extenso período de internación en el Hospital Italiano, donde enfrentó múltiples complicaciones médicas durante más de seis meses. Reconocido por su labor en radio y televisión, Lanata tenía 64 años y dejó un legado importante en el ámbito del periodismo argentino.

Durante sus últimos días, Lanata permaneció en terapia intensiva en el hospital ubicado en el barrio de Almagro. Aunque su entorno mantenía la esperanza de un traslado a un centro de rehabilitación, las complicaciones en su estado de salud hicieron que esa posibilidad se desvaneciera con el tiempo. “La terapia intensiva es un día a día”, había señalado su esposa, Elba Marcovecchio, después de Navidad, al referirse a su evolución.

El último parte médico, difundido el pasado viernes 6, indicó que Lanata estaba “vigil, afebril y con ventilación mecánica durante la noche”. Asimismo, se detalló que su estado era hemodinámicamente estable y no requería medicación vasoactiva. Tras ese informe, el hospital no emitió más actualizaciones oficiales, y fue su hija mayor, Bárbara, quien se encargó de compartir noticias sobre su condición con los medios. Informa Voces Críticas.

“Mi papá está estable. Es un día a día. No está ni mejor ni peor”, había comentado Bárbara a mediados de diciembre. La productora explicó que Lanata padecía dolores faciales y escaras, típicos de las internaciones prolongadas y las traqueostomías. Además, señaló que el periodista estaba conectado a asistencia respiratoria durante las noches y se alimentaba a través de un botón gástrico debido a la pérdida de capacidad para deglutir, consecuencia de los largos períodos de intubación.

Pese a algunos signos de mejoría, su estado no era lo suficientemente estable para iniciar la rehabilitación. Era necesario que permaneciera varios días sin fiebre, dolor o alteraciones en la presión arterial. Aunque había avances, las constantes fluctuaciones en su condición hicieron imposible concretar el traslado al centro de rehabilitación, marcando así los últimos momentos de su lucha.

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