Estafas en Salta
Caso Compañía Privada: una estafa millonaria con antecedentes en Tucumán con cientos de afectados en Salta
SALTA (Redacción Voces Críticas) Lo que comenzó en 2010 como una empresa de inversiones terminó convirtiéndose en un entramado de estafas, fideicomisos incumplidos y proyectos inmobiliarios abandonados, afectando a más de 400 personas en Salta con pérdidas que superan los 12 millones de dólares. La Compañía Privada de Finanzas e Inversiones Salta (Cofinsa), creada por el empresario tucumano Jorge Alejandro Rigourd junto a Hugo Roberto Ibarra y su hija María Mercedes Ibarra, operó durante años bajo sospechas que finalmente derivaron en denuncias por estafa, retención indebida y administración fraudulenta.
El caso de la compañía salteña guarda inquietantes similitudes con el de Cofin, la empresa que Rigourd manejaba en Tucumán y por la cual fue detenido en 2014, acusado de liderar lo que se denominó "la mayor estafa de la historia" en esa provincia. Allí, al igual que en Salta, hubo cientos de afectados, grandes sumas de dinero desaparecidas y un proceso judicial que no logró condenas firmes.

En Salta, la empresa cambió su nombre en 2015, pasando a llamarse Compañía de Desarrollo e Inversiones, y continuó operando bajo la dirección de Mercedes Ibarra. Durante este periodo promovió diversos fideicomisos inmobiliarios en proyectos como los edificios Vento y Sytile, además de loteos en zonas como La Eulogia, La Jacinta y La Carlota. Sin embargo, las obras quedaron inconclusas, los inversores nunca recibieron las rendiciones prometidas y los fondos nunca aparecieron.
Denuncias sin respuestas
A pesar de las múltiples presentaciones judiciales, la causa contra Compañía Privada avanza con escasos resultados. Los afectados, muchos de los cuales invirtieron sus ahorros en dólares, reclaman respuestas. "Nos prometieron departamentos, cocheras y ganancias, pero solo recibimos engaños", expresó uno de los perjudicados.
En 2022, allanamientos en las oficinas de la empresa permitieron incautar documentación importante y divisas, pero el proceso no ha logrado recuperar el dinero perdido. Antes de declararse en quiebra en 2024, la firma acumuló 1.094 cheques rechazados, demostrando su insolvencia.

Un final anunciado
El caso sigue el patrón clásico de una estafa piramidal: captación de fondos, promesas de altas rentabilidades y posterior colapso. Lo llamativo es que, pese a las señales de alerta previas (como el antecedente de Rigourd en Tucumán), el esquema pudo repetirse en Salta sin mayores obstáculos.
Hoy, los afectados esperan que la justicia actúe, pero el fantasma de la impunidad, como ocurrió en Tucumán, planea sobre el caso. Informa Voces Críticas.