EDUCACIÓN
El turismo como motor de transformación: la Tecnicatura que despierta sueños en La Viña
SALTA (Redacción Voces Críticas) En una región donde la oferta educativa superior es escasa, la Tecnicatura en Idiomas Aplicados al Turismo se consolida como una herramienta de inclusión, crecimiento y proyección laboral. Más de 40 estudiantes de La Viña, Coronel Moldes, Guachipas y Talapampa abrazan el desafío de formarse como técnicos, mientras reconstruyen su identidad cultural y abren caminos para el desarrollo turístico del sur salteño.
En el corazón del departamento La Viña, una carrera terciaria ha comenzado a escribir nuevas historias de vida. Se trata de la Tecnicatura en Idiomas Aplicados al Turismo, que funciona como anexo del Instituto N° 6037-02 de Coronel Moldes y representa la única opción de formación superior en la zona. Asisten a ella casi 40 estudiantes provenientes de localidades vecinas como Guachipas, Talapampa y Moldes, atraídos no solo por el interés en los idiomas, sino por la necesidad de construir un futuro con herramientas reales.
La carrera es más que una propuesta académica: es un punto de inflexión en la vida de sus protagonistas. Aulas en las que conviven amas de casa, jubiladas, jóvenes recién egresados, trabajadores independientes y emprendedoras; todas historias diversas con un denominador común: el deseo de superarse y apostar por su comunidad.
“Esta carrera es fundamental para la región. No sólo enseña idiomas: pone en valor lo que tenemos para mostrar al mundo. Nuestros alumnos son embajadores de un patrimonio que aún no ha sido explotado en su verdadero potencial”, sostiene la profesora Marcia Nieva Cañizares, a cargo de la materia Patrimonio Arquitectónico Nacional. Su visión coincide con la de muchos alumnos que ven en esta tecnicatura una forma concreta de progreso.
Testimonios que emocionan
Detrás de cada estudiante hay un esfuerzo silencioso, una motivación íntima y muchas veces conmovedora. Sergio, uno de los alumnos, destaca la entrega de sus compañeras madres, que deben reorganizar sus vidas para asistir a clases. Sofía, otra estudiante, cuenta que eligió estudiar por una promesa hecha a su madre enferma, mientras equilibra la crianza de sus hijos y su pequeño emprendimiento.
Nelson, trabajador independiente, relata el dilema entre seguir trabajando o apostar a su formación. “Siempre quise aprender idiomas para mostrar lo nuestro”, dice. Y hay historias familiares que se entrelazan: Fabiana y Melisa, madre e hija, asisten juntas a las clases porque creen que “el conocimiento siempre abre puertas”.
Mayra, Camila, Natalia, Verónica, Victoria y tantas otras voces suman razones que van desde el sueño de ser guía turística, el deseo de viajar por el mundo, la meta de abrir una hostería o simplemente el anhelo de sentirse capaces y útiles en su tierra. Para algunas, estudiar es también un acto de resistencia frente a las dificultades económicas o sociales. “La carrera me enseña que por más difícil que sea, no hay que tirar la toalla”, dice Victoria, con una claridad conmovedora.
Identidad, cultura y desarrollo
La tecnicatura no sólo transmite conocimientos técnicos. Es una herramienta para recuperar el sentido de pertenencia, poner en valor la identidad local y generar desarrollo económico desde el turismo, una industria con enorme potencial en los Valles Calchaquíes y Valles de Lerma.
La posibilidad de estudiar sin tener que migrar, el compromiso de los docentes, y la fuerza transformadora del aula como espacio colectivo, convierten a esta carrera en una semilla de futuro para toda la región. Mientras los estudiantes aprenden nuevos idiomas, también redescubren su cultura y preparan el terreno para que La Viña y sus alrededores dejen de ser zonas postergadas y comiencen a ser protagonistas de una nueva etapa de crecimiento, con inclusión, oportunidades y orgullo por lo propio. Informa Voces Críticas.