Desgarrador adiós a Rubby Pérez
Filtran video del desgarrador homenaje de la hija de Rubby Pérez en su emotivo funeral
Una ola de conmoción invadió República Dominicana el pasado 8 de abril, cuando el techo de la discoteca Jet Set colapsó durante una presentación del legendario cantante Rubby Pérez, conocido como "La Voz más Alta del Merengue". Horas más tarde, se confirmó su fallecimiento, causando un profundo dolor en su familia y en todo el país.
La tragedia no solo acabó con la vida del artista de 69 años, sino que también afectó directamente a sus seres más cercanos. Entre los presentes se encontraba la hija de Rubby Pérez, quien tuvo que ser asistida por personal de emergencia al recibir la noticia en el lugar del accidente. Su estado emocional fue descrito como devastador.
El 10 de abril se realizó el funeral del merenguero, en una ceremonia marcada por la tristeza y los homenajes sentidos. El acto contó con la presencia de grandes figuras como Juan Luis Guerra, el presidente Luis Abinader y la alcaldesa Betty Gerónimo, además de familiares y seguidores que se acercaron a despedir al artista. Informa Voces Críticas.
Uno de los momentos más emotivos del funeral fue protagonizado por Zulinka Pérez, hija del cantante, quien interpretó entre lágrimas la canción “Color de Rosa”, una de las últimas que Rubby cantó antes del derrumbe. La interpretación tuvo lugar en el Teatro Nacional y fue acompañada por el maestro Amaury Sánchez al piano.
A su lado, se encontraba su hermana menor, Ana Beatriz, de tan solo 15 años, visiblemente conmovida, y sentada junto a Juan Luis Guerra. En medio de su dolor, Zulinka tomó la mano de Betty Gerónimo en busca de consuelo. El gesto, captado por las cámaras, se viralizó rápidamente en redes sociales.
Zulinka cerró su homenaje con otra canción: “Cuando se Ama”, de Laura Pausini, una de las favoritas de su padre. Su voz quebrada y el profundo simbolismo del momento conmovieron a todos los presentes. El video del tributo, que ya circula en plataformas digitales, ha sido calificado como uno de los momentos más desgarradores del adiós a Rubby Pérez, símbolo eterno del merengue.