Mascota rescatada
París la mascota de Gran Hermano se ganó el cariño de todos: quién fue el único jugador que se postuló a adoptarla
Uno de los momentos más emotivos de Gran Hermano suele ser la llegada de una mascota a la casa. A lo largo de las distintas ediciones, animales como Morita o Arturo se convirtieron en verdaderos íconos del reality, conquistando no solo a los participantes, sino también al público que los sigue cada noche.
En esta temporada del reality, la tradición continuó con la incorporación de París, una perrita que generó ternura instantánea entre los jugadores. Desde su ingreso, todos mostraron entusiasmo y cariño hacia ella, aunque su estadía se vio interrumpida debido a algunas complicaciones en su salud que obligaron a sacarla del juego.
El relato de la vida de Paris fue compartido por la voz del Big Brother, quien les explicó a los concursantes el difícil camino que había transitado: "París fue abandonada cuando estaba preñada. Mientras sus crías lograron ser adoptadas rápidamente, ella necesitó un seguimiento especial para recuperarse de las heridas provocadas por el maltrato". Informa Voces Críticas.
A pesar de sus antecedentes, la voz de Gran Hermano destacó el carácter resiliente y afectuoso de la perra: “París es sana, serena y muy dulce. Aunque ya es adulta, sigue mostrando una energía y una alegría que la hacen una gran compañera. Está lista para comenzar una nueva etapa en su vida”.
En ediciones anteriores, era común que alguno de los jugadores decidiera adoptar a la mascota, fortaleciendo el vínculo que se había formado durante la convivencia. Sin embargo, esta vez la situación parecía más compleja, y la incertidumbre comenzó a notarse entre los participantes.
Durante una de las emisiones, Santiago del Moro lanzó la gran pregunta: “Chicos, ¿quién se va a quedar con Paris? Recuerden que tuvo problemas de salud, incluso uno reciente en la cadera. No es grave, pero el que la adopte debe tenerlo presente. Si nadie lo hace, saldrá en adopción fuera de la casa”. El silencio reinó por unos segundos hasta que Ulises rompió la tensión y levantó la mano: “Yo, Santi. Ya me ofrecí como postulante para adoptarla”.