Realeza
Reina Letizia se distancia sin piedad mientras enfermedad incurable consume a Irene
La reina Letizia, conocida por su compromiso con causas sociales y de salud mental, enfrenta una situación polémica ante el deterioro de Irene de Grecia, hermana de la Reina Sofía. A pesar de que en un inicio mostró gran apoyo a Irene, incluso estando a su lado en Palma de Mallorca y facilitándole acceso a los mejores especialistas, hoy parece haberse distanciado por completo.
Irene de Grecia padece una enfermedad neurodegenerativa irreversible, que ha avanzado rápidamente. En sus últimas apariciones públicas, ha sido vista en silla de ruedas, con signos evidentes de deterioro físico y cognitivo. A pesar de contar con atención médica constante y de primer nivel en Zarzuela, los especialistas no han podido frenar el avance del Alzheimer que sufre la hermana de la Reina Sofía.
La relación entre la monarca y la familia real no atraviesa su mejor momento, y se ha confirmado que la Reina se ha desligado de cualquier contacto con Irene, pese a que hace tres años se mostró cercana a ella. Fuentes cercanas aseguran que Letizia no quiere involucrarse en esta situación por no considerarla parte de su familia, dejando sola a Irene en un momento crítico.
Por su parte, Felipe VI se encuentra profundamente preocupado por el estado de su tía. La enfermedad de Irene ha avanzado hasta el punto en que tiene dificultades para tragar y caminar, y ya casi no puede salir de la cama. Los médicos han pronosticado que podría vivir apenas un par de años más, lo que aumenta la tensión en la familia real.
La reina Sofía, también afectada por la crisis, vive momentos muy duros. Según informaciones recientes, la exmonarca se ha aislado, evitando salir de casa y sufriendo episodios de llanto y ansiedad. Su estado emocional es delicado, y sus familiares temen que esta situación pueda afectar gravemente su salud física y mental.
Ante la crisis familiar, Felipe VI ha decidido trasladarse a palacio para cuidar y apoyar a su madre y a Irene, dejando de lado la falta de respaldo de Letizia. La pérdida de Constantino, otro golpe para la familia, sumado al agravamiento de la enfermedad de Irene, genera un ambiente tenso y triste en Zarzuela, que pone a prueba la fortaleza de la corona española.